08 abr 2020

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Al contrataque

Honorabilidad, según Bárcenas

Pepa Bueno

Es difícil anticipar en qué quedarán judicialmente las andanzas de Luis Bárcenas. Cuántos delitos podrán finalmente acreditarse y a quién. Lo veremos. Pero lo que ya ha conseguido este caso es hacerle el roto definitivo a la imagen del PP como el partido de la derecha moderna, trabajadora, urbana o rural, pero conectada con los problemas de la gente corriente. Esa imagen (más la incomparecencia del contrario), que le llevó en volandas al poder en 1996 y en el 2011, ha saltado por los aires.

La gestión de la crisis y los afanes de ministros como Gallardón o Wert por ser más papistas que el Papa habían teñido de ideología rancia asuntos como la educación o el aborto. Pero el cuadro sociológico lo completa el contenido de la declaración de Bárcenas ante el juez Ruz del 27 de junio que hemos conocido esta semana. Dice el hombre a quien el PP confió su dinero durante 30 años que un mínimo criterio de prudencia le hacía no utilizar en España las tarjetas de crédito vinculadas a sus cuentas en Suiza.

El juez Ruz, que sí debe ser una persona normal, le pregunta: «Prudencia, ¿por qué?» Y Bárcenas responde con naturalidad y un punto de impaciencia ante ese juez que no sabe qué se hace con la fortuna en Suiza: «Prudencia porque si los fondos están en el exterior y no se conocen en España, son ganas de correr riesgos, ir al cajero a sacar dinero y tener un problema de comprobación. Si el dinero está oculto al fisco español en cuentas en el extranjero, yo creo que la prudencia es lo que hace todo el mundo, señoría. Lo sabe usted perfectamente». Y Ruz concluye: «Yo no lo sé; lo que usted me diga».

Un evasor fiscal

Haber tenido como gerente y tesorero del partido durante 30 años a alguien que se declara evasor fiscal con ese desparpajo es motivo de una gravísima crisis política. Ser el responsable de su ascenso y haberlo incluido en las listas al Senado obliga, como mínimo, a explicarse en esa Cámara. Y todo esto sin entrar en palabras mayores, sin hablar de la financiación irregular ni de los sobresueldos en blanco o en negro. Solo por la responsabilidad de haber confiado dinero público -el 95% del presupuesto del partido lo es- a semejante individuo.

Yo no quiero pensar que en el PP nadie vea la necesidad de esa explicación y de sus consecuencias políticas porque en el fondo están de acuerdo con la forma de pensar de Bárcenas y no les parece tan grave que se hurten millones de euros al fisco español, a las arcas de la patria tan necesitada.

En ese mismo interrogatorio del pasado día 27 de junio que acabó con Bárcenas en la cárcel de Soto del Real, cuando el juez le pregunta por la identidad de las personas que ingresaban dinero en sus cuentas suizas, en sus cuentas opacas, el hombre que hasta enero cobró como tesorero del Partido Popular asegura: «Cuando usted señoría conozca su identidad verá que son personas honorabilísimas».