02 abr 2020

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Tiempos de resistencia

Jordi Pujol

"Tan solo porque hemos sido resistentes y creativos hemos sobrevivido"

Tiempos difíciles en el campo económico, en el político y en el social. En Catalunya con el añadido de una crisis profunda de la relación con España. Unas crisis a estas alturas inevitables, de hecho ya presentes. Y de gran intensidad.

Tal vez nuestra crisis económica se podrá beneficiar, a medio plazo, de la evolución europea. Y puede ser que ocurra lo mismo en el aspecto social. Que una evolución general más positiva nos arrastre. Pero en cualquier caso no tendría efectos rápidos. El desempleo, por ejemplo, tardará en reabsorberse. No toda la gente joven que ahora no se puede incorporar bien al sistema productivo, al trabajo, lo podrá hacer bien y rápidamente.

Porque estamos atrapados en una situación de insuficiencia global de sistema, como dicen ahora. Todo está vinculado. Porque se anda justo en todo. No toda la economía trabaja bajo mínimos (no es cuestión de desmoralizar con expresiones dramáticas), pero sí sin el volumen de excedentes o de reservas que conviene tener. Cada día que pasa hay quien cree, con razón, que conviene rebajar un impuesto. Porque estimularía el consumo de un determinado producto y ayudaría a la industria y a la ocupación. Pero, ¿con qué recorte se debería compensar? O ¿qué servicio se debería recortar?

O en qué escuela la ratio por clase puede tener que pasar de 25 a 28 o 30. Y es que toda la economía está trabada. Y al final lo que está sucediendo es una evolución bastante general hacia una cierta rebaja de las ganancias personales o empresariales, o de la eficacia de un servicio o de unas perspectivas y expectativas.

Decíamos: todo está muy trabado. Todo está muy enrevesado. Se ha hecho un nudo que necesitará un tiempo para deshacerse. Tiempo y maña. Tiempo y habilidad. Tiempo y no perder los nervios. Las personas nerviosas en lugar de deshacer un nudo enrevesado confunden la fuerza con la maña y terminan haciendo imposible deshacer el nudo. Porque lo quieren deshacer estrechándolo más. Y terminan cortándolo con unas tijeras.

Tiempos difíciles para Catalunya como pueblo

Tiempos difíciles también para Catalunya como pueblo, como nación. Es decir, para nuestra identidad, para nuestro autogobierno, para nuestra cohesión, para nuestra capacidad de impulsar proyectos colectivos ambiciosos. Y, por tanto, para nuestra capacidad de mantener una realidad de país positiva y creativa, y válida para todos los que vivimos, y queremos vivir, en Catalunya. Porque nos han barrado el camino, en un lugar hostil.

Un lugar que hay que superar. Como otras veces hemos hecho. Nuestra historia es testimonio de ello. Y, por tanto, nos da esperanzas. Pero también nos enseña que alguna vez ha costado. Hemos necesitado tiempo y esfuerzo. Hemos tenido que acampar demasiado tiempo en aquel lugar inhóspito y amenazador. Y la receta para la superación siempre ha sido la misma: una voluntad decidida, constancia, mucho esfuerzo y el aprovechamiento de todos nuestros recursos.

Un lugar donde nos iríamos debilitando. Y con el tiempo desapareceríamos. Por lo tanto, hay que salir de ahí. Hay que resistir para saltar el obstáculo y seguir adelante. Como sea.

Una respuesta: la resistencia creativa

Esto reclama acumular todas nuestras energías. No malbaratar nada. Requiere mucha voluntad y fortaleza. También audacia. Aprovechar al máximo nuestros recursos. Sacar provecho de todo lo que tenemos. Instalarnos en la resistencia. Pero no en una resistencia encogida, pasiva. Sino creativa y activa.

Puede ocurrir que esta sea la situación de Catalunya en un futuro. De hecho ya estamos ahí. Ahora ya sabemos que durante cierto tiempo viviremos en la dificultad. A la hora de hacer una empresa o de sacarla adelante. A la hora de defender el catalán en la escuela. A la hora de impulsar una obra social que necesita ayuda pública, en alguna medida. A la hora de mantener el avance de los últimos años en el campo de la investigación. A la hora de mantener un buen nivel de la sanidad pública. A la hora de crear buenas condiciones de acogida de tanta inmigración. A la hora de evitar que la crisis económica perjudique nuestra vida cultural.

Pero no es la primera vez que nos sucede esto. O que nos lo imponen. No es la primera vez que nos hemos tenido que instalar en la resistencia. Y ahora tal vez lo tengamos que volver a hacer. Porque si nos obstaculizan el paso para ir adelante y, por otro lado, no podemos recular hacia un territorio que ya conocemos, y del que ya conocemos el percal, nos tendremos que instalar en la resistencia. Pero no en una resistencia encogida y pasiva. Sino creativa y activa.

Hemos vivido así más de una vez y más de dos. Y no tan solo no nos hemos ahogado sino que hemos tomado un nuevo impulso. Instalados en una resistencia dinámica y, en todos sentidos, emprendedora, en más de un momento histórico hemos producido cultura de calidad; hemos producido mucho progreso económico; hemos creado e impulsado mucha sociedad civil; hemos salvado nuestra lengua; hemos integrado en Catalunya durante el siglo XX unos tres millones de personas procedentes de otros lugares; hemos sido capaces tanto cultural, artística y económicamente de proyectarnos al mundo. Ha habido momentos de todo, tiempos de camino abierto y tiempos de camino cerrado, o incluso, como ahora, de un desfiladero aterrador. Que nos ha frenado y que hace que nos instalemos en la resistencia. Catalunya es un país con una gran capacidad de resistencia.

Pero debe ser una resistencia creativa. Tan solo porque hemos sido resistentes y creativos hemos sobrevivido. Ahora lo volveremos a hacer. De hecho, ya lo estamos haciendo. Ya estamos recorriendo nuevamente a una actitud de resistencia constructiva y creativa con participación de todo el mundo. Y otra vez haciendo uso de la confianza en nosotros mismos.

Centre d'Estudis Jordi Pujol