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El pelotón de la Voltaa Catalunya 2013, lanzado hacia la meta, en una temporada clave para el ciclismo.

El pelotón de la Voltaa Catalunya 2013, lanzado hacia la meta, en una temporada clave para el ciclismo. / EFE / TONI ALBIR

Por paradójico que suene, el ciclismo vive --deportivamente hablando-- uno de los mejores momentos posibles. Según los que lo conocen por dentro, su profesionalización y la incorporación detecnología han revolucionado el ciclismo en cuestión de años. El precio a pagar, sin embargo, ha sido muy alto y por el camino, el deporte se ha empobrecido. La crisis económica se ha llevado por delante gran parte de los patrocinios y carreras --organizadas, en su mayoría, con ayudas públicas- y está dificultando enormemente la supervivencia de clubes y agrupacionesciclistas.

Los problemas, además, también son endémicos, y a la económica se ha de sumar la crisis de valores por la que atraviesa el deporte. “Elciclismo tradicional ya no está de moda. Ahora no somos lo más conveniente para muchas marcas y empresas, que apuestan por nuevas modalidades como BTT o BMX porque las ven libres de la sospecha del dopaje”, me apunta Nicolás Calmaestra, director delClub Ciclista Ca n¿Anglada. Hace un par de años, ellos ya renunciaron a organizar carreras para poder destinar todo el presupuesto a sus equipos. Y no fueron los únicos. Así que ahora cada vez han de ir más lejos para poder competir, al tiempo que el precio de las salidas no hace más que aumentar. “Los padres se han convertido en los sponsors de sus hijos, sin ellos no podríamos competir”, se lamenta.

Hasta el ciclismo de primer nivel lleva cuatro o cinco años en plena travesía por el desierto. Excepto el Tour de Francia, el Giro y la Vuelta, el resto de carreras tienen graves problemas para resistir la embestida. Aquí, solo en los últimos años, hemos visto desaparecer la Semana Catalana de Ciclismo, la Volta a Tarragona, la Volta a Lleida o el Cinturón de l¿Empordà. “Con todo, el ciclismo es el deporte más fuerte que conozco: pese a las circunstancias más adversas, sigue en pie aguantando todo”, me explica Rubén Peris, director de laVolta a Catalunya.

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Y si aguanta es, sin duda, por el esfuerzo y dedicación altruista de gente como Rubén y Nicolás. Sobrevive gracias al asociacionismo y la fuerza arraigada de los clubes de base, que velan sin tregua por su futuro. “Hay que pasar estos años como sea --explica Peris-- y cuando cese la tempestad resucitaremos, volveremos a crecer”. La duda, ante las escasas perspectivas de hacer carrera como ciclista, es saber cuántos jóvenes se sacrificarán para ser de los pocos en llegar a la cima. O peor aún, imaginarse hasta cuándo puede aguantar su entorno invirtiendo dinero a fondo perdido por un sueño casi imposible.

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