04 abr 2020

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Un nuevo Camp Nou no es necesario

Joaquim Molins i Sangrà

Dado que el Camp Nou no tiene ningún problema de seguridad estructural, ni de capacidad, ni de acceso, sólo puedo entender que las razones por las cuales la directiva plantee la posibilidad de construir un nuevo estadio, sean económicas.

O sea que con la construcción de un estadio nuevo que tenga unos cuantos palcos más, unos miles de asientos VIP más o la consecuente subida de los abonos, la directiva puede reflejar en la contabilidad un gran incremento de ingresos de explotación de la instalación.

A punto de cumplir 56 años, el Camp Nou evidentemente tiene puntos a mejorar, modernizar y actualizar, pero hoy en día conserva un aspecto visual digno, inmenso y majestuoso, que hacen que siga siendo un referente arquitectónico de Barcelona y del mundo del fútbol, con una capacidad que roza los cien mil espectadores, e identificable visualmente con la forma de la media luna de la tercera gradería, en un momento donde la mayoría de estadios nuevos todos se parecen.

El Camp Nou es mejorable en ciertos aspectos encaminados a mejorar la comodidad de los abonados y de los seguidores, como la iluminación de los pasillos, el estado de los aseos, los pavimentos, etc. pero destinar recursos a todo esto, no conlleva ningún retorno económico.

Hace unas semanas Santiago Segurola escribió que las directivas no entienden que los estadios deben ser para los seguidores y no para los consumidores.

Dicho de otro modo, los socios y seguidores que somos los que aguantamos toda esta historia del fútbol somos aficionados, no somos clientes, y nuestro objetivo cuando vamos al Camp Nou es disfrutar de un buen partido de fútbol y no comer canapés.

Ya sé que soy un romántico y que hay gente y empresas dispuestas a gastarse una buena pasta por una una localidad VIP o un palco, pero yo no entiendo esta manera de ver y vivir un partido de fútbol, porque el fútbol por encima de todo es pasión y sentimiento, y me parece un insulto las carreras en las medias partes de los partidos por los pasillos para llegar a tiempo a las salas donde poder “trincar” el máximo número de canapés y alguna copa de cava.

Habrá pues una clara explicación de las razones de esta idea y no entrar en un vocabulario lleno de eufemismos, donde no se entienda nada, porque el traslado del antiguo campo de Les Corts al Camp Nou se hizo para solucionar el grave problema de aforo, pero a la vez supuso una grave crisis económica que afectó durante más de dos décadas (arbitrajes aparte) a la situación deportiva de nuestro equipo, y esto no se puede volver a repetir.

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