Desconocer la realidad es insensato

"Acuerdo y legalidad son nuestras guías de conducta. Por eso no votamos la declaración soberanista del Parlament"

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Representantes de entidades catalanas y partidos políticos el pasado miércoles en el Parlament en la constitución del Pacte Nacional pel Dret a Decidir.

Representantes de entidades catalanas y partidos políticos el pasado miércoles en el Parlament en la constitución del Pacte Nacional pel Dret a Decidir. / Andreu Dalmau (EFE)

Esta semana se ha constituido elPacte Nacional pel Dret a Decidir. ElPSC, tal como ya había adelantado hace semanas, decidió no participar. Nuestras razones son, como todas, discutibles, pero en mi opinión muy sólidas. Ya en nuestro programa electoral nos comprometíamos a "promover las reformas necesarias para que los ciudadanos de Catalunya puedan ejercer su derecho a decidir a través de un referendo o consulta acordado en el marco de la legalidad".

Acuerdo y legalidad son nuestras guías de conducta. Por eso no votamos la declaración soberanista del Parlament, hoy recurrida ante el Tribunal Constitucional, y, en cambio, propusimos la resolución que afirmaba "El Parlament de Catalunya insta al Govern a iniciar un diálogo con el Gobierno del Estado para hacer posible la celebración de una consulta a los ciudadanos de Catalunya para decidir sobre su futuro ", resolución que fue aprobada por unamayoría muy amplia. No nos cansaremos de insistir sobre la necesidad del acuerdo y de ceñirnos a la legalidad. No es ningún capricho: si no es a través del acuerdo no se celebrará la consulta o, de celebrarse un sucedáneo de referendo no tendría ningún efecto práctico, generando una monumental frustración.

Quizás conviene recordar cuál fue la respuesta de laCasa Blanca a los más de 33.000 ciudadanos que pidieron apoyo porel derecho a decidir: "Gracias por su petición, en referencia al pueblo de Catalunya. Los Estados Unidos reconocen la cultura y tradiciones propias de la región catalana, pero consideran que el estatus de Catalunya es untema interno español. Confiamos en que el Gobierno y el pueblo español resolverán esta cuestión de acuerdo con sus leyes y constitución ". Más claro imposible: este tema tendrán que resolverlo entre ustedes.

Tampoco nadie puede esperar que las instituciones europeas jueguen ningún papel en la resolución de este problema. Sólo es necesario transcribir elDictamen del Comité de las Regiones aprobado el pasado 12 de abril en Bruselas que, entre otras cosas dice: "El Comité de las Regiones declara que según el artículo 4.2 del Tratado de la Unión Europea (TUE), el avance de una región hacia la independencia debe ser considerado como unasunto interno del Estado afectadoy recuerda que en el caso de que una región obtuviera la independencia y quisiera integrarse en laUnión Europea, debería presentar una candidatura oficial al Consejo y seguir elprocedimiento de adhesión del artículo 49 del TUE como cualquier estado que quisiera convertirse en un Estado miembro de la UE ".

No puede extrañar a nadie, pues, que no participemos de las iniciativas que pretendan desconocer lanecesidad de un acuerdo entre las instituciones catalanas y españolas, o que no se sitúen de forma inequívoca en el marco de la legalidad. Lo hacemos por convicción, por responsabilidad, porque no queremos desconocer la realidad, ni engañar a la ciudadanía, ni provocar una enorme frustración de la que no puede salir nada bueno. Por eso también reclamamos al Govern de Catalunya que abandone estrategias de confrontación y de corto vuelo. Ya lo pone bien difícil el gobierno del PP, no es necesario proporcionarle excusas que dificulten aún más el diálogo y la negociación necesarios.

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Mientras, los socialistas seguimos trabajando para construir unasolución federal, porque seguimos convencidos de que son mayoría los ciudadanos que quieren cambiar las cosas pero que no quieren romper con el resto de España. Y el día que se realice laconsulta, tampoco deberá desconocer esta realidad. La imposición de un pensamiento único, sea cual sea, está radicalmente reñida con la democracia y la convivencia.

Diari de Miquel Iceta