02 dic 2020

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La rueda

'Sextremismo' feminista

Carles Sans

Algunos no se las toman en serio. En los informativos se las ve protestando, desnudas de cintura para arriba, escritas en los senos frases como Mis tetas contra el islam. Muchos escépticos se las miran sin saber cómo tomarse las provocaciones de esas jóvenes rubias y delgadas que se enfrentan a instituciones políticas y a organizaciones fascistas con la voluntad de llamar la atención y defender causas que consideran injustas para la mujer. Se trata del grupo feminista Femen, una organización nacida en Ucrania en el 2008 y que ha extendido sus protestas con el método que se conoce como sextremismo.

Puedo comprender que haya personas que estén en desacuerdo con la idea de protestar semidesnudas; sin embargo, habría que preguntarse si tiene sentido protestar de forma políticamente correcta contra las injusticias del sistema. Me parece indiscutible que la repercusión mediática no sería la misma si las que protestan, en lugar de enseñar los pechos y ser jóvenes, fuesen vestidas y de avanzada edad. Y es aquí donde personalmente creo que está el talón de Aquiles de Femen: hay cierta falta de coherencia en que en una organización feminista se acepte que la estética y el sexo femenino puedan ser una herramienta de uso para reclamar la atención mediática.

En cualquier caso, a esta organización le reconozco mucho valor, porque a ninguna de sus activistas, aunque algunas digan carecer de pudor, le debe divertir verse envilecida por la fuerza bruta de los policías que las arrastran semidesnudas hasta los furgones.

Me gustaría que, al verlas protestar, uno no se quedara con la estética sino con el fondo, y que la gente se diera cuenta de que son mujeres valientes enfrentadas a gobiernos con políticas radicales, a religiones ultraconservadoras y a grupos mafiosos que trafican con personas más jóvenes, incluso, que ellas mismas.