TÚ Y YO SOMOS TRES

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El billete de Ferran Monegal.

Excelente progresión la deDani Mateoen 'El Intermedio' (La Sexta). Llegó a este programa tras el cierre del 'Sé lo que hicisteis', ha sabido sacudirse de encima su rol inicial, de asistente, y poco a poco ha logrado construir un personaje que complementa aWyoming. Como que es de Granollers, cuando salen temas que afectan a políticos de Catalunya le encargan a él que les ponga el mordiente. Esta semana le ha dado un par de vueltas de tuerca aAlicia Sánchez-Camacho, que está de moda por el glorioso y bien remunerado pacto al que ha llegado con los espías de Método 3. Pero en casa nos ha gustado mucho su interpretación, estiloGila, del sabroso asunto del submarino que no flota. ¡Ahh! Esto del sumergible S-80 de la Armada Española, que resulta que ha costado un burrada de millones de euros y que ahora se han dado cuenta de que no hay manera de que suba cuando está en el fondo, es una impagable bendición: alberga en sí mismo una potencia humorística a la altura de las más patafísicas y desternillantes historietas de 'Mortadelo y Filemón'.Dani Mateose puso el casco, sacó el teléfono deGila, y comenzó a llamar al enemigo («¿Es el enemigo? ¿Es la guerra?») y les ofrecía el submarino a buen precio. Tuvo un golpe muy gracioso: comparó este desastroso sumergible con las patosas inmersiones de los famosetes en la piscina del 'Splash!' (A-3 TV). Efectivamente. La Armada debería tomar nota inmediatamente y cambiarle el nombre a este catastrófico ingenio subacuático. Se llamaIsaac Peral. Deberían ponerleFalete.

MARIO CONDE .-Como imagen televisiva de la semana nuestro canario flautaPapitu ha elegido la deMario Conde, en su finca de Los Carrizos, enfrentándose a los jornaleros que exigían tierras. La han dado todos los informativos. Es muy pintoresca. Primero se ve al exquisito exbanquero caminando con deportiva elegancia, bajo una lluvia fina, por un agropecuario sendero. Luego se le ve discutiendo con los jornaleros. El encuentro sube de tono. Hay gritos. Hay forcejeo. Poco a poco el distinguido estilo deCondese va diluyendo. Acaba enzarzado en la melé, vociferando a pleno pulmón:«¡Tú padre! ¡Ehhh, qué pasa! ¡Qué coño! ¡Estoy hablando yo!». ¡Ahh! Qué estampa más luminosa. A pesar de que la camisa deCondees de marca, y las de los manifestantes de humilde trapillo, llega un momento en que ya no se distingue quien es el jornalero, y quién el exbanquero.