08 abr 2020

Ir a contenido

Al contrataque

Fantasmas

Pepa Bueno

Ya estamos en verano, parece que el tiempo nos da una tregua y quizá esté leyendo usted este artículo en la playa o en una terraza disfrutando del verano, o de esto en lo que se ha convertido el verano. Se acerca además el fin del curso político y, aunque desde hace cinco años parece que vivamos en un bucle infernal del que es imposible escapar, todos empezamos a estar necesitados de un parón, aunque solo sea mental. Pero semanas como esta que ahora termina son incompatibles con la indiferencia o la indolencia estival.

El ministro de Hacienda nos invita a no ver fantasmas en la vida pública española. Cristóbal Montoro lo decía el miércoles con el rostro más pálido que le recordamos, como si quien hubiera visto un fantasma fuera precisamente él. No es para menos. Dirigir un departamento donde atribuyen a una ciudadana fincas por valor de un millón y medio de euros, no exigir a esa ciudadana explicaciones fiscales por la venta de ese patrimonio, enviar la información de esas fincas a un juez, que la información sea errónea y que esa ciudadana sea la hija del Rey debe ser equivalente a tropezarse con el holandés errante cuando uno sale a pescar truchas.

El ministro de Hacienda nos pide que no veamos fantasmas mientras vaga por Madrid la sombra amenazante del extesorero de su partido y revolotean por las redacciones los documentos con los 22 millones de euros en gastos de representación que el PP pagó a sus dirigentes durante dos décadas. Y que se pagaban en cantidades fijas mensuales

-sospechosamente parecidas a sobresueldos- además del sueldo oficial.

Máster en la canastilla

El ministro de Hacienda nos pide que no veamos fantasmas mientras su compañero de Gobierno José Ignacio Wert está a punto de vaciar las universidades españolas por el procedimiento de recortar las becas que han permitido estudiar a miles de españoles que no tienen la suerte de haber nacido con el cheque para el máster en la canastilla. Sean alumnos de 10, de 8, o de 6 raspado. El espíritu de todos los universitarios que van a tener que renunciar en mitad de la carrera porque sus familias no pueden pagarles la estancia en otra ciudad o las tasas vagará eternamente por los campus semidesiertos.

El ministro de Hacienda nos pide que no veamos fantasmas. ¿Y qué hacemos con la austeridad, que lleva semanas vagando por la Moncloa, por Génova 13 y por el Grupo Parlamentario Popular, buscando aunque sea a Carlos Floriano para que diga que sin austeridad no hay futuro? O lo que hace solo un año Mariano Rajoy presentaba como «receta imbatible de éxito» en una universidad de Colombia: «Transparencia, rigor y austeridad en el gobierno de lo público». Ni mención a las políticas de crecimiento que el presidente del Gobierno exigirá la próxima semana en Bruselas.

Por cierto, y al hilo de este artículo, tras el Consejo Europeo de la próxima semana hablarán José Manuel Durao Barroso y Herman van Rompuy.