24 sep 2020

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Al contrataque

Fallos notables

Pepa Bueno

Perdónenme que empiece esta semana citándome a mí misma. Pero hace unos meses proponía desde este artículo que el Premio Nobel de la Paz a la Unión Europea lo recogiera la familia de Dimitris Christoulas, el jubilado griego que se suicidó en Atenas hace un año porque prefería acabar su vida de forma digna antes que rebuscar comida en la basura. Los recortes brutales y la fuga de capitales de los bancos helenos que acompañaron el rescate financiero del país se llevaron por delante la pensión que, según contaba él mismo en su carta de despedida, había acumulado de forma privada, sin ayuda del Estado, durante 35 años.

Y esta semana he vuelto a acordarme de la familia Christoulas al leer el informe del Fondo Monetario Internacional en el que este organismo admite «notables fallos» en el diseño del primer rescate griego. Con la tranquilidad que da saberse parte de estructuras que están por encima del bien y del mal y donde la responsabilidad nunca es nominal, alguien escribió con toda naturalidad que se les fue la mano con la austeridad. Que calcularon que el paro llegaría al 15% y casi se duplica esa cifra -el jueves se confirmó que en Grecia están ahora mismo en el 26,5%- y que la deuda pública estaba en el 130% del PIB antes del rescate y se situó después en el 170%. Lo que se dice hacer un pan como unas tortas. El informe señala el retraso en la quita -el perdón- de parte de la deuda griega como origen del desastre. Quita que al final tuvieron que hacer y que ahora el FMI propone repetir. Sin entrar siquiera en el espectáculo bochornoso de ver a los otros dos miembros de la troika -la Comisión Europea y el Banco Central Europeo- sacudirse cualquier responsabilidad en un rescate que diseñaron entre los tres, el asunto es ahora si la constatación del fallo griego va a servir para replantearse qué hacer con otras deudas públicas del sur; por ejemplo, la nuestra, que nunca fue un problema y ha acabado contagiada de la deuda privada.

Coherencia

Todas estas conjeturas ya no les sirven ni a Christoulas, ni a su familia, ni a los miles de griegos que han perdido empleo, sanidad, educación y esperanza de vida. Pero quizá estemos a tiempo de frenar la escalada de la pobreza en Portugal o España.

Es difícil saber si detrás de las grandes declaraciones de las últimas semanas -Merkel y Hollande, preocupados por el paro juvenil; Barroso, congraciándose con España- hay una voluntad real de revisar las políticas. Lo comprobaremos a finales de mes si consiguen desatascar la unión bancaria. De momento, las palabras se contradicen con los hechos. La Eurocámara concedía el jueves a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca el Premio Ciudadano Europeo 2013, solo una semana después de que la Comisión Europea recomendase al Gobierno de Rajoy vigilar las políticas antidesahucio de algunas comunidades autónomas por si ponen en peligro la estabilidad financiera de los bancos.