02 abr 2020

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Al contrataque

Que corra el escalafón

Pepa Bueno

Todas las encuestas sobre intención de voto que se han publicado en los últimos meses coinciden en la enorme pérdida de crédito de populares y socialistas entre sus electores y entre los ciudadanos en general. Tanta, que por primera vez entre la gran derecha (con sus siglas sucesivas ) y el PSOE apenas llegan al 50% de los votos. Y todas las encuestas coinciden también en que ese desgaste lo recogen IU y UPD. Para aquellos profetas del apocalipsis, valga la reflexión de que el sufrido pueblo español , harto, exhausto, esquilmado, empobrecido, cabreado y sin horizonte, castiga a los números uno y dos del Parlamento votando a los números tres y cuatro. Esta es toda la subversión del orden establecido que contemplan las encuestas. «Que corra el escalafón», dijo el monaguillo al morir el Papa. Y el escalafón de las preferencias corre tanto que algunos ya vaticinan incluso el sorpasso por la izquierda de IU al PSOE en las elecciones europeas del año que viene.

A pesar de todos los pesares, en España no crecen, de momento, las posibilidades electorales de partidos en los bordes del sistema o directamente contra él. Por fortuna, no ha florecido la extrema derecha xenófoba. No tenemos, como los griegos, un Amanecer Dorado, ni un Frente Nacional como los franceses, ni un Vlaams Belang como los belgas, ni un neonazi Partido Nacional-Demócrata como los alemanes.

Aquí no han triunfado tampoco populismos como el del UKIP británico, o partidos ad hoc como el de Berlusconi (salvo el episodio local de Jesús Gil). Y ni siquiera ha surgido hasta ahora una formación política que recoja las simpatías y la aceptación que, según todas las encuestas también, despiertan los movimientos sociales en nuestro país.

Aznar, a lo suyo

Pues no, esta democracia nuestra tan joven y tan imperfecta tiene fe en sí misma. Debe de ser que nuestra memoria histórica nos vacuna contra determinados riesgos. Quizá por eso ha provocado tal conmoción la reaparición estelar de José María Aznar en la tele este martes. Él no fue a Antena 3 para dirigirse a los españoles o para hablar de la situación de los españoles. No, él fue a lo suyo. Pero como lo suyo en este momento es un poco cochambroso, tuvo que revestirlo con ese aire de perdonavidas, de poseedor de la verdad absoluta, de salvapatrias, que provocaba reacciones entre el miedo y la risa. ¡Uf, qué favor le ha hecho a Rajoy pretendiendo lo contrario!

Porque en realidad Aznar fue a la tele a advertir a Rajoy y a todo el PP de que no pueden asistir impávidos y desconcertados al caudal de sombras que la investigación del caso Gürtel y el caso Bárcenas está arrojando sobre sus años de Gobierno y al frente del PP. Lástima que su reaparición coincidiera con esta semana cómica en la que hemos perdido la cuenta entre las contabilidades A, B y los errores contables de 700.000 euros a beneficio de un tal Blesa, íntimo amigo de Aznar, por cierto.