29 mar 2020

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IDEAS

De Amposta a Tarragona

Xavier Bru de Sala

Hace un siglo, el mercado de Amposta era uno de los más importantes del sur de Catalunya. Para recordarlo, los ampostinos se atavían de época, con una fidelidad total y muy escrupulosa, con trajes de fiesta de todos los estamentos sociales, también los más suntuosos, y salen a bailar jotas, a escuchar las famosas bandas, a recorrer las calles donde se reproduce un mercado de artesanía y alimentación asimismo tradicional, con herrero y panadería entre muchas otras excelentes especialidades. Si este mercado y los disfraces de la gente tal como eran los abuelos atraen a pocos o muchos visitantes importa poco a los ampostinos. La fiesta la hacen ellos, para pasarlo bien y sentir el orgullo de participar. Razón de más para no perdérsela.

Las fechas, mediados de mayo, coinciden con la apertura de uno de los festivales más ambiciosos y singulares de la Catalunya de hoy, Tarraco Viva. Programa interminable, inabarcable, grandioso, para todas las edades y todos los niveles, del entretenimiento a los talleres, de los espectáculos a la erudición. Incluso los niños aprenden juegos de niños romanos. Siempre, siempre, bajo el denominador común de la Roma imperial.

Para ponerlo en marcha, es imprescindible el trabajo constante de un equipo muy ambicioso y capaz de revivir todos los aspectos de la existencia romana. Los platos fuertes, el próximo fin de semana. La aspiración, legítima y merecida, erigirse en referente europeo.

Tarragona, patrimonio de la humanidad por su legado romano, es la primera ciudad romana fundada fuera de la península itálica. Cuando Barcelona no era casi nada, Tarragona señoreaba, y se nota aún hoy. Se trata, en el fondo, de sentirse romano, tarraconenses, antes de que catalanes, de adquirir conocimientos y vivir, en primera persona, experiencias a partir de la pulcritud historicista y la fascinación por el primero, el más diverso, el más sólido y más perdurable imperio que han conocido los siglos.