1
Se lee en minutos

Nunca sabremos si es cortina de humo o tozudez españolista, pero pasará a los anales de la historia la contribución patriótica del ministroJosé Ignacio Werty de la delegada del Gobierno deRajoyen Catalunya,María de losLlanos de Luna, mujer que va camino de superar en tal materia a su precedesora en época deAznar. Sea porque hay que despistar por el descrédito ante Europa o por convicción nacionalista, lo cierto es que el ataque a la lengua y la escuela catalanas y el homenaje a la División Azul nos retornan a los años gloriosos del aznarismo. Hay una diferencia, no menor, que es la grave crisis económica e institucional que sufre España. Y el hecho de queAznarmandó después de años de felipismo, mientras queRajoy lo hace cuando ya hemos experimentado la alternancia entre UCD, PSOE y PP y se intuye un mapa multipartidista.

Noticias relacionadas

El artefacto independentista está absolutamente descontrolado. Ni el Govern ni los partidos son capaces de canalizar o controlar el soberanismo, y cualquierForcadelloForcadeses capaz de precipitar acontecimientos y alterar una agenda política que tiembla y sufre erupciones día sí, día también. Si el 'president'Mascontrolara la situación,Wert yLlanos de Lunaformarían parte de la habitual estrategia que refuerza los extremos. El PP por una parte y CDC y ERC, por otra. Pero el contexto actual no es el de «España va bien» del amigo deBlesa, sino radicalmente distinto.

Si los laboratorios de ideas y el Estado piensan que ofensivas recentralizadoras y políticas identitarias servirán para movilizar a propios ante extraños activados, desconoce la pulsión de indignación y desconcierto en Catalunya. Por lo pronto,WertyDe Luna se merecen un monumento independentista en Arenys de Munt.