01 abr 2020

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#Davidsesubasta

Yo no me voy

DAVID BELZUNCE

Este hospitalense de 23 años, estudiante de Comunicación Audiovisual y animador del Tibidabo, compró por 1.020 euros esta tribuna de Risto Mejide en la subasta de eBay propuesta por el publicista. El dinero va beneficio de la PAH

Por estúpido que te parezca, he donado 1.020 euros para secuestrarle esta semana la columna a Risto Mejide y escribir en su espacio. Tras saberme ganador de la puja en eBay, nació en mí la necesidad de explicar por qué pagar con dinero aquella tribuna que Risto se ha ganado con ingenio. ¿Por qué un joven estudiante de 23 años, emancipado y ni mileurista a pesar de sus dos sueldos, podría hacer tal inversión?

Sin duda ha sido una contradicción ahorrar durante meses para matricularme en un máster universitario y, en cuestión de horas, decidir donarlo todo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a cambio de robar vuestra atención durante unas líneas. Pero es gracias a nuestras contradicciones que hacemos algo tan sano como ponernos en duda a nosotros mismos. La contradicción oxigena la conducta y abre las puertas a la catarsis. Soy una persona impulsiva, esa es mi rareza, y me acompaña tanto para comprar gadgets inútiles en internet como para cazar oportunidades irrepetibles al vuelo. ¿Cuántas personas tienen un currículo con dos carreras y un máster y no encuentran trabajo? ¿Cuántas podrán decir en cambio que han escrito aquí? Nos dicen y nos creemos que la sociedad premia el esfuerzo, pero la originalidad es capaz de darnos muchos más frutos si es bien aprovechada.

Una de las mayores contradicciones de mi larga lista será desde ahora haber usado mi solidaridad como moneda para acceder a este espacio. Pero si en algo me convierte este donativo a la PAH no es en solidario ni altruista. Mi apoyo a éste y a otros movimientos sociales es bien conocido y compartido por mis allegados y ha tomado muchas otras formas hasta la fecha: encierros, manifestaciones, acampadas, resistencias y escraches. Lo realmente bello y esperanzador es que nunca ha sido necesario que un tipo pague 1.020 euros en una puja solidaria, porque con levantar el culo del asiento cualquiera de nosotros puede dar un paso incluso mayor. Salir de la fétida resignación en la que nos han adormecido no es una iluminación tan solo alcanzable por unos pocos. Es una opción, si no ya un deber, asumible por todos. Plantarse, no aceptar, y no jugar con sus reglas, que son mentira.

Yo por ejemplo he decidido que me quedo aquí, que no me voy. Ni a Londres a servir cafés ni a Laponia a buscar trabajo. No me voy de mi país, sea éste Catalunya o España, porque me siento con derecho a echar raíces. No me creo la hipnótica melodía de la flauta con la que nos cantan que somos ciudadanos del mundo y que tenemos que ir allí donde hallaremos oportunidades. Hablan de oportunidades donde hasta ahora todos habíamos conocido derechos. Ante nuestros ojos, nos desmiembran de todas las garantías bajo el argumento de proteger la marca España ante figuras casi fantasmagóricas como los mercados.

Es como si una banda de ladrones preparara un número musical para desvalijarnos la casa y nosotros, narcotizados por el ritmo y las letras de los chorizos, observáramos el hurto sonriendo desde el sofá. Y, para colmo, llamáramos alarmistas, extremistas y perroflautas a todos los vecinos que tratan de advertirnos del robo, y les contáramos toda esa retahíla prefabricada de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y de que es momento de apretar el cinturón.

En mitad de todo este espectáculo, Risto planteó inteligentemente una iniciativa -la de subastar esta columna- que podía plantear una situación win-win, una de esas atípicas coyunturas en la que todos ganan. Por supuesto gana la PAH con un dinero que estoy más que seguro que servirá, puesto que dicha organización ha estado siempre donde debía estar y sus logros son noticia día sí y día también. Ahora me toca intentar ganar algo a mí, aprovechando este momento de atención pagado.

Voy a tratar de ir un poco más allá en el juego de Risto. Él subastó su columna. Yo me subasto a mí. Por ahora no me he planteado la prostitución, pero prefiero no descartar nada de antemano. Subasto mi fuerza de trabajo a aquella empresa que ofrezca la puja más alta en cuanto a condiciones laborales se refiere. ¿No debería ser el mercado laboral siempre así? En mi web (http://davidbel.es) puede encontrarse mi currículo y mi perfil en LinkedIn. Mi formación y mis intereses se inscriben en el campo de la comunicación, el periodismo, la publicidad y la interpretación, pero estoy abierto a toda clase de ofertas. Y para que esta puja tenga sentido, me comprometo a donar mi primer sueldo íntegro a la PAH. Porque quizás yo he cantado línea, pero ahora vamos para bingo.