Análisis

La rendición de ZP

2
Se lee en minutos

El 12 de mayo del 2010, días después de que Grecia aceptara el rescate de la Unión Europea, el entonces presidenteJosé Luis Rodríguez Zapateroarrojó la toalla, se sometió al dictado de los mercados especulativos y a la presión de los gobernantes europeos de derechas, aterrorizados de que España siguiera la senda helena, y anunció un cambio drástico de su política económica y social.

Adiós pues al Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E), un tímido, inacabado e incomprendido programa de inversión pública de corte keynesiano. En su lugar, congelación de las pensiones, recorte del salario de los empleados públicos, frenazo de las inversiones públicas y, más adelante, retraso en la edad de jubilación. España se vio arrastrada por un cambio de estrategia de Europa: liquidaba la política de estímulos y abrazaba con fervor la austeridad fiscal a ultranza.

En aquellos meses los defensores españoles de mantener la inversión pública para crecer y conservar así el empleo posible se quedaron muy solos. Periodistas, políticos y economistas se apuntaron a las tesis alemanas de que la única medicina era la austeridad a ultranza. Han tenido que pasar tres años, 1,6 millones de parados más y el desmantelamiento de servicios públicos para que vuelvan a oírse voces que claman por poner el acento más en el crecimiento y menos en la reducción del déficit.

Zapaterose puso a ejecutar un plan de gobierno que no era el que le había llevado a laMoncloaen el 2004 y en el 2008 (como le ocurre ahora aRajoy, aunque este con más desvergüenza). Del «no nos defraudes, ZP» de su primera victoria electoral se pasó a las huelgas generales, a la desconexión con la base electoral del partido socialista y, como corolario, a la derrota electoral del 2011.

Noticias relacionadas

Esta era, en realidad, una historia ya conocida. Los laboristas británicos deCallaghanse suicidaron por motivos parecidos y abrieron en 1979 la puerta aThatcher, la cual se aprovechó del enfado y consecuente desmovilización del electorado de izquierdas. Y el socialdemócrata alemánSchröder, en los primeros años de este siglo, despejó con el giro derechista de su política el camino para la llegada deMerkel.

A la izquierda le cuesta poco perder el poder pero mucho tiempo recuperarlo. Le pasó al Labour, le pasa al SPD y le ocurrirá al PSOE. No es extraño queRubalcabase estrelle una y otra vez en las encuestas pese a su esfuerzo por lanzar propuestas progresistas que hagan olvidar los últimos años deZapatero. Al PSOE le falta credibilidad, el electorado de izquierdas es más exigente que el de derechas, y por eso la penitencia aún durará unos cuantos años más.