27 may 2020

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La puta y la Ramoneta

Verónica Fumanal Callau

Esta expresión acuñada en Catalunya, "la puta y la Ramoneta", ha sido tradicionalmente vinculada a la forma de hacer política de CiU, aquella que articula las diferentes sensibilidades que coexisten dentro de la federación, aun cuando entran en contradicción. Sin embargo, tras ver las imágenes tomadas en la manifestación del 1º de Mayo celebrada en Barcelona, otra formación política es merecedora de acuñar con un perfil propio la expresión "hacer la puta y la Ramoneta": ERC.

En las imágenes en cuestión, se podía ver a Oriol Junqueras en la cabecera de la manifestación, saludando a los líderes sindicales, como si él fuera el líder de la oposición de iure, pero también de facto. La estrategia política y comunicativa de ERC resulta un ejercicio de transformismo político sumamente interesante, que juega con un doble rol, incompatible entre sí, pero que compagina provocando los efectos colaterales que este juego puede tiene en la política catalana.

De iure, Oriol Junqueras es el líder de la oposición, una figura política que se introdujo recientemente y que no tiene mucho sentido en un parlamento multipartidista, pero que Junqueras hace valer para evidenciar un importante crecimiento electoral que lo ha situado por encima del PSC.

De facto, Oriol Junqueras no actúa como el líder de la oposición. En las sesiones de control al President Mas, las preguntas del presidente del grupo parlamentario de ERC son poco punzantes i aterciopeladas, más propias del grupo parlamentario de CiU. De modo, que el líder de la oposición ha decidido delegar en el resto de los grupos de la oposición esa tarea de control a la acción del ejecutivo catalán.

De iure, el acuerdo de estabilidad de gobierno que ERC firmó para dar apoyo a CiU y garantizar la estabilidad es un documento que pretende otorgar durabilidad y fortaleza al gobierno de Mas. No debemos olvidar, que en nuestro sistema parlamentario, una formación no necesita firmar un acuerdo de legislatura con el partido que le da el apoyo, porque además éste no tiene porque ser siempre el mismo. Cabe recordar, la pasada legislatura, cuando CiU fue apoyado por el PSC para la investidura, por el PP para aprobar los presupuestos y por ERC para cuestiones de índole nacional. Sin embargo, en esta legislatura, ambos partidos decidieron institucionalizar el acuerdo.

De facto, Catalunya hoy no tiene aprobados, ni tramitados, ni si quiera presentados los Presupuestos de la comunidad. Es cierto, que el ejecutivo apunta a la rebaja del límite de déficit como traba para poder presentarlos, sin embargo, son muchas las voces y las declaraciones que evidencian que ERC no va a apoyar unos presupuestos que puedan perjudicarle, bajo amenaza de convocatoria de elecciones si no son aprobados. Así pues, el tema presupuestario está en manos de Oriol Junqueras, el mismo que le prometía estabilidad a Mas y gobernabilidad a Catalunya.

La puta y la ramoneta, decir una cosa y hacer la contraria, o en otras palabras, tomar un rol institucional --de iure-- y luego no ejercerlo --de facto. Así podríamos resumir los meses en los que Oriol Junqueras ha tomado la presidencia del grupo parlamentario de ERC. Una estrategia política que parece no afectarlo electoralmente según las últimas encuestas publicadas, puesto que da a sus bases lo que están esperando: por un lado, forzar el proceso soberanista y liderarlo desde el Govern. Por otro lado, no hacerse cargo de la responsabilidad que supone participar en un Govern que debe gobernar, es decir, aprobar leyes y tomar decisiones. Mientras CiU se lo permita, ERC podrá continuar jugando a la puta y la Ramoneta.

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