tú y yo somos tres

El teatro de los sinvergüenzas

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Frente al monolito en recuerdo de las víctimas (’Salvados’).

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El momentoJuan Cotinoha sido el instante más comentado en las redes sobre el programaSalvados(La Sexta). CuandoJordi Évoleconsiguió pillar aJuan Cotinoen la Feria del Vino de Valencia y le preguntó una y otra vez sobre ese oscurantismo que rodea el accidente del metro de Valencia, ocurrido el 3 de julio de 2006 y que causó la muerte de 43 personas. Preguntas que obtuvieron la callada por respuesta porqueJuan Cotino, que entre 1996 y 2002 fue director general de la Policía y cuando ocurrió la tragedia eraconseller de la Generalitat valenciana -actualmente es Presidente de las Cortes de Valencia-, no quiso ni atender ni responder cosechando las protestas del público que asistía a la feria («¡Que hable, que hable, que responda, que responda!»,gritaban los atónitos ciudadanos, ante el mutismo y el desprecio de político tan principal). Ese instante ha tenido una enorme fuerza porque es una nueva muestra, bien palpable, de la altivez, la sordera, y la displicencia, en la que se han instalado algunos altos cargos del PP a la hora de rendir cuentas ante la ciudadanía y los medios. Pero el momento más terrible, a mi juicio, ha sido cuandoÉvolese reunió conArturo Rocher, jefe del Departamento de Seguridad de los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana cuando sucedió el accidente. Contó este técnico cómo les convocaban a reuniones para adiestrarles sobre lo que tenían que responder ante las preguntas de la comisión parlamentaria. Lo que debían decir, lo que no debían, y cómo les dieron un manual de instrucciones de respuestas -que todavía conserva y enseñó- para que lo memorizasen como si se tratase del guion de una comedia. Ha sido un momento tremendo. Trasluce un procedimiento canallesco. Hay 43 muertos cuyos familiares se manifiestan por las calles de Valencia cada día 3 de cada mes, reclamando una explicación. Exigiendo que acabe la tétrica comedia. Y los sinvergüenzas siguen, impertérritos, callando con displicencia.

OLOR A OVEJA .- Parafraseando al PapaFrancisco, el abad de Montserrat ha dicho enEls matins(TV-3):«Es necesario que los pastores huelan a oveja». YAriadna Oltrapreguntó:«¿Y cuándo dejaron de oler a oveja los pastores?». Entonces el abad sonrió con tristeza, y contestó:«Cuando comenzaron a oler a perfume». ¡Ahh! Qué hermosa metáfora. Algunos personajes principales dejan rastro. El olor les delata.