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MIRADOR

Es como para gritar socorro

Rosa Paz

Tras la tremenda exhibición de impotencia y resignación realizada el viernes pasado por la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y los ministros de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro, poco le queda por hacer al Ejecutivo. Salvo gritar socorro. O irse a casa. Esa es otra posibilidad. Aunque siempre le cabría la alternativa de afrontar la emergencia apelando a un pacto de Estado con la oposición, los agentes sociales y todo aquel que tenga algo que aportar, para plantarse después en Bruselas o en la puerta del despacho de Merkel y no moverse hasta que modifiquen las políticas económicas.

Porque si a los 16 meses de haber obtenido una apabullante mayoría absoluta, de haber prometido progreso, prosperidad y empleo -tres millones y medio de puestos de trabajo, llegó a decir González Pons-, lo único que tiene que comunicar el Gobierno es su incapacidad para frenar las cifras de paro más altas de la historia y para poner la maquinaria económica a producir y crecer, bien se le puede exigir que actúe en consecuencia. Todo menos la parálisis en la que parece haberse instalado. Porque sus previsiones sin esperanza solo causan más desánimo y más irritación en esos millones de ciudadanos que engrosan las listas del paro, en los que no saben cuánto les durará el trabajo pero sí que sus salarios han mermado, los que tienen dificultades para pagar la hipoteca, los desahuciados o los estafados con las preferentes.

A muchas de esas personas hace tiempo que se les acabó la paciencia que ahora pide Mariano Rajoy sin precisar muy bien para qué, cuando ni sus ministros económicos ven la luz al final de túnel hasta dentro de unos años. Aunque esta semana, aterrorizados por la reacción mediática que han provocado sus malos augurios, vuelven a la neolengua. El viernes, De Guindos dijo que la economía española caerá este año un 1,3 -como ya advertían, por cierto, todos los expertos del mundo mundial-, pero ayer habló de que la economía se estabiliza, la recesión de modera y «todos los indicadores muestran que dentro de unos trimestres [sic] se va a remontar la evolución de la economía española».

Lo peor es que mientras el Gobierno da muestras de impotencia para salir de la crisis, de timidez para buscar aliados en la Unión Europea que permitan forzar un cambio de rumbo económico y de falta de coraje para impulsar un pacto político y social que ayude a salir de esta, los ciudadanos observan atónitos a un banquero que se jubila con 88 millones de pensión y se enteran de que -papeles de Bárcenas al margen- muchos dirigentes del PP cobran dos sueldos, uno como parlamentarios y otro del partido. Sí, sí, es como para gritar socorro.