01 abr 2020

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La crisis en Catalunya

¡Son los derechos!

Pere Navarro

La cumbre social que el Govern ha rechazado por dos veces sigue siendo imprescindible

El economista y premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus afirma que los niños de las próximas generaciones irán a ver la pobreza a los museos. Creo que nadie puede cuestionar este deseo del conocido como banquero de los pobres, pero las personas que tenemos responsabilidades públicas no debemos quedarnos en el deseo, la ciudadanía nos exige que actuemos.

La responsabilidad nos obliga a actuar. Esta semana el Síndic de Greuges nos trasladaba en su intervención en el Parlament lo que estoy seguro de que la mayoría de la sociedad nos reclama. Rafael Ribó decía textualmente: «Pido al Govern y a la oposición que busquen muchos más acuerdos y mucha más unidad para cambiar políticas a fondo en todos estos campos, porque afectan a la democracia». El síndic Ribó se refería a la crisis social, económica, financiera, presupuestaria, «pero también democrática» -añadía el ombudsman-, a la que la sociedad catalana y española debe hacer frente.

Paradójicamente, el informe del Síndic se presentaba ante el pleno justo después de que CiU y ERC sumasen sus votos para impedir que el Parlament mandatase al Govern que celebre una cumbre contra la crisis. Cumbre en la que todos los partidos políticos y los interlocutores sociales deberían establecer una agenda con las prioridades que debe asumir el Govern para afrontar los problemas urgentes que sufren los catalanes y las catalanas.

El descenso de los ingresos y las consiguientes dificultades de tesorería de todas las administraciones son evidentes, pero no pueden ser una excusa para recortar derechos. Al margen del análisis de las causas y de las reformas que se necesitan para no solo superar la actual crisis sino evitar que se repita otra similar, el Govern debe garantizar los derechos de la ciudadanía, derechos que se han logrado gracias a la lucha de generaciones y generaciones de hombres y mujeres que se esforzaban por dejarnos una sociedad mejor.

Hay que hacer compatible -porque lo es- la defensa del derecho a decidir con la defensa de los derechos que han permitido construir una sociedad más justa desde la mitad del siglo XX hasta hoy. La propuesta socialista de celebrar una cumbre contra la crisis se plantea porque, tal y como decía el Síndic, la ciudadanía nos quiere a todos unidos para evitar la injusticia. Lamentablemente, siglos después todos los gobernantes debemos hacer nuestra la lección que la madre del rey bíblico Lemuel le daba: «Defiende la causa de pobres y necesitados».

Hace unos meses el president de la Generalitat ya aplazó la cumbre contra la crisis que los socialistas habíamos planteado en campaña electoral. No había invitado a esta cumbre a los interlocutores sociales, ni había elaborado un orden del día con las prioridades en las que todos los partidos y actores sociales de Catalunya debíamos sumar esfuerzos. Esta semana, CiU y ERC se han vuelto a oponer.

En su momento planteé lo que podían ser tres elementos centrales de la cumbre que debería haberse celebrado en marzo: garantizar las becas comedor, garantizar el pago a las entidades del tercer sector -que asumen buena parte de las políticas sociales- y poner en marcha un plan de choque contra el paro que pusiera el acento en los parados jóvenes o en los de larga duración.

Que la negativa del Govern y su socio se produjera el día que el paro en Catalunya superó las 900.000 personas hace incomprensible la actitud de CiU y ERC, y más aún si se suma el hecho de que la votación fue justo después de que el Síndic nos advirtiera de algunos de los dramas cotidianos en nuestro entorno.

Hoy sigue habiendo niños que la única comida que tienen garantizado es la de la escuela, y mientras, como advierte el Síndic, las becas de comedor desaparecen progresivamente y 10.000 niños y niñas cayeron en la pobreza el año pasado como consecuencia directa del recorte de la renta mínima de inserción.

Hoy es urgente que se garantice que las entidades del tercer sector reciban los recursos que les permitan llevar a cabo su tarea, que está contribuyendo como nunca a paliar los efectos de la crisis.

Hoy, cuando uno de cada cuatro catalanes en edad de trabajar está en paro, es indiscutible que es preciso un plan de choque que permita encontrar empleo a los jóvenes y a las personas que hace años que no lo tienen, los parados de larga duración. Los gobernantes no tenemos instrumentos para que se cree empleo, pero sí para estimular la economía, la única vía para que las empresas se animen a contratar.

Entre las cosas que Averroes decía que no podían estar demasiado tiempo escondidas están la pobreza y la estupidez. Si no nos damos cuenta de que la primera está presente de manera alarmante en la sociedad catalana, lo único que quedará en evidencia es la estupidez de los que tenemos responsabilidades políticas.