02 abr 2020

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Al contrataque

El hombre previsible

Pepa Bueno

El presidente del Gobierno no debe de salir de la perplejidad. No es extraño que Mariano Rajoy rehúya el contacto con la prensa. Se presentó ante los españoles como la encarnación del sentido común, un hombre previsible que llamaría al pan, pan y al vino, vino. Por eso toda la armadura teórica e intelectual de su política económica la ha explicado durante todo este tiempo con una única frase: no se puede gastar más de lo que se tiene.

Lo que probablemente no ha resultado tan previsible es la realidad. Dieciséis meses después de llegar a la Moncloa, Rajoy envió ayer a su equipo económico y a la sufrida vicepresidenta a decirles de su parte a los españoles que estaba equivocado. Que a pesar de no gastar ni un euro más del que tenemos en un menú escolar o en una gasa de hospital, el paro no bajará en toda esta legislatura, la de su mayoría absoluta. El presidente debe andar aún buscando una explicación, porque ha decidido que sí, que irá a contarlo al Parlamento, pero no ha puesto fecha todavía a la espera de encontrar alguna pista.

Este Gobierno ha tenido la virtud de ir haciendo caer todos los mitos que acompañaban la gestión del PP desde que en 1996 se subió a la ola del fin de otra crisis, cambió la ley del suelo y el país se pobló de grúas, créditos baratos y puestos de trabajo sin cualificación. Y ni aquel Gobierno de Aznar, ni el posterior de Zapatero, ni el actual de Rajoy han trabajado un modelo alternativo para cuando la ola bajara. Y mucho menos para la llegada de este tsunami. Pero el tsunami ya está aquí, nos ha arrasado, deja un paisaje desolador de 6.202.700 parados, un cuadro macroeconómico de echarse a temblar, una Europa enloquecida y unos ciudadanos más perplejos aún que el presidente del Gobierno. Porque ayer, cuando su equipo económico compareció de su parte para confirmarnos la catástrofe, y salvo sorpresas en el BOE de hoy, se limitó a enumerar una pequeña lista de nuevos incumplimientos electorales: que en el 2014 no terminará la subida del IRPF, que no cumplirá el objetivo de déficit hasta el 2016, que no sabemos cuándo se creará empleo...

Sin planes

Ni la contundencia de la EPA, ni el estupor de los españoles, ni el susto de Bruselas ante la crisis social que vive este país movieron al Consejo de Ministros a elaborar un plan de emergencia. Ni a anunciar una ofensiva en las instituciones comunitarias. Ni a modificar su política económica. Ni mucho menos a trazar las líneas de dónde quieren llevar a España, cuál es la dimensión del desafío, qué planes tienen. Igual lo que pasa es que no los tienen y es verdad lo que parece, que sobreviven a base de ideología trasnochada en temas de moral sexual o libertades civiles y que en lo demás se aplican a cumplir lo que les dicen sus mayores, los conservadores europeos, por convicción o por incapacidad: el viejo recetario de Estado malo, mercado bueno, izquierda gastosa, derecha ahorradora, confianza, confianza, confianza... y el empleo vendrá solo.

Pues parece que no, que el empleo no viene, y desde luego no viene rápido. Varias generaciones de españoles lo recordarán para siempre.