Al contrataque

Neus Català: ¡mil besos!

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Yo también quiero manifestar mi devoción porUn cel de plom,en el queCarme Martínovela la vida deNeus Català. Neus es la única superviviente viva del campo de concentración nazi de Ravensbrück. Una vida de lucha, de desesperación y de amor.

Se puede leer mucho sobre el Holocausto y los campos de la muerte... Podemos inyectarnos sobredosis de documentales sobre la segunda guerra mundial y sobre lasolución final. Bla, bla. Si se lee solo para saber más o para intentar comprender lo sucedido con afán de puro conocimiento es un bla, bla. Sí, sabemos que fue horroroso, pero puede que solo acumulemos datos alejados entre sí y, sobre todo, alejados de nosotros. Puro Trivial Pursuit del genocidio. Se puede uno quedar en ese estadio durante muchos años e incluso instalarse definitivamente en una aproximación racional y metódica sobre lo que sucedió. No pasa nada.

El chispazo de una mirada

Puede que un día cualquiera, quizá el menos esperado, se produzca el chispazo. Desde ese momento, todo lo sabido, lo archivado, lo imaginado y lo visto se mezcla en un cierto tipo de ciclón alveolar o cerebral y se entera uno de lo que vale un peine. Uno pasa de ser puro testigo de la historia a sentirse inexorablemente víctima o potencial verdugo... Todo por una mirada. Una mirada no mirada. Una mirada vista antes cien veces y nunca hasta ese día percibida.

Mi mirada es la de una anciana que camina lentamente junto a un grupo de presos. Lleva un pañuelo en la cabeza y en su delgadez destacan dos ojos negros que miran durante un instante a la cámara. Dos ojos que ya no existen pero siguen mirando a la cámara y la seguirán mirando tantas veces como echemos atrás la imagen. Puedo colocar suavemente dos dedos sobre cada uno de mis ojos cerrados y notarlos y sentir su movimiento y sentirme aquí y ver los ojos negros de la anciana y sentir que lo que le sucedió ese día nos sucedió a todos. Qué más da que lo sepamos o no. Ese día quedó para siempre en entredicho nuestra dignidad personal. Días, meses y años. Lo mismo en la Alemania nazi que en la Rusia deStalin.

Los ojos negros y la mirada atónita de esa anciana ya nunca podrán ser solo los de «una mujer». Esa mujer es, desde ahora, nuestra familia. Se quemaron los ojos de nuestra familia. En el campo de Dachau se siente la asfixia al aire libre.

Los supervivientes comoNeus Catalàson un ya escasísimo tesoro. ¡Mil besos! En la novelaEl Mago se lee, según mal recuerdo: «Hay que ser coherentes con nuestras convicciones hasta las últimas consecuencias». «¡Cuidado!Hitlerfue coherente con lo que pensaba». «Sí, pero el problema fue la cantidad de alemanes que dejaron de serlo».

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Veamos el asunto desde otro punto de vista: cada una de las pequeñas y grandes heroicidades en el combate contra el terror contribuye también a hacernos a todos algo mejores. Solo es esencial un pequeño detalle: no olvidar. Si olvidamos, bienvenidos al infierno.

Posdata. - Dos grandes libros de dos amigos:El carrer de l'embut, dePilar Rahola, yPlans de futur, deMàrius Serra.