14 ago 2020

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Catalunya, España, Europa

Maria Badia

Más de una vez se ha dicho que Catalunya podría ser hoy como Portugal. Y es cierto. De hecho, es en el siglo XVII que se precipitan las crisis en Catalunya y Portugal contra la monarquía española y es el apoyo que Francia e Inglaterra dan en Portugal para debilitar España, que deja Catalunya a manos del reino de Castilla.

No hago este comentario para hacer una vuelta al pasado, porque justamente quiero hablar de futuro, pero sí de vez en cuando es bueno recordar que la historia a veces es sólo la consecuencia de una anécdota.

En las Trobades Ciutadanes, el 19 de abril, queremos hablar de futuro, de nuestro futuro común, del futuro de Catalunya.

El pasado 7 de febrero iniciamos un ciclo de debates, hablando de la crisis económica. Una crisis que se ha convertido desde 2008 el telón de fondo de la mayor parte de nuestros problemas. Desde los que tienen que ver con nuestro estado de ánimo, hasta los relacionados con la geopolítica, que nos crean un estado de incertidumbre sobre el presente y sobre el futuro.

Y en el mismo escenario y con el mismo telón de fondo, se encuentran las relaciones entre Catalunya y España que es el próximo tema de debate. De hecho, es el tema de una relación mal llevada desde siempre, con épocas mejores y épocas peores. Hoy sin embargo, me atrevería a decir que probablemente pasa por momento más delicado desde la Transición.

Las promesas incumplidas, la permanente negación por parte del gobierno de España del hecho diferencial en Catalunya, la no aceptación del déficit fiscal, el menos entretenimiento-por ser suaves-de las especificidades lingüísticas y culturales de Catalunya, ... han hecho aumentar sustancialmente la temperatura del conflicto.

Por esta razón, proponemos la celebración de un debate sereno, serio y sincero con la ambición de aportar un poco de luz sobre cuáles son los posibles escenarios de nuestro futuro en común, el futuro de nuestro país y la relación con España y con Europa.

Para algunos la independencia es presentada como única opción viable para el bienestar de Catalunya. Para otros ésta no es sólo ni una opción, pues no se prevé ningún resquicio que permita la celebración de un referéndum o de una consulta de acuerdo con la legalidad. ¿Es posible una tercera vía?

Queremos hablar con personas que sin una decisión apriorística pero conocedoras y estudiosas de la cuestión nos puedan hacer avanzar en nuestros conocimientos para poder tener una mejor información y si se da el caso, disponer de elementos para poder tomar una decisión. Hemos invitado Antoni Castells, catedrático de Hacienda Pública de la Universidad de Barcelona (UB), Jordi Font, director del Instiut del Teatro; Àngel Ros, alcalde de Lleida y diputado en el Parlament de Catalunya, y Wolfgang Kreissl-Dörfler, diputado al Parlamento Europeo por el 'land' de Baviera.

Los tres primeros son bien conocidos, me voy a detener un poco pues a hablar del cuarto: Wolfgang Kreissl-Dörfler. Las largas conversaciones que he tenido con Wolfgang sobre la cuestión de Catalunya y de Baviera y el sistema federal alemán, me han llevado a pedirle que participe en este debate. La experiencia del Estado Libre de Baviera en relación al gobierno federal y con las otras regiones alemanas, puede aportar más información sobre el funcionamiento de una estructura territorial de signo federal, como es la de la República Federal de Alemania.

Sin más interés que el de iniciar un debate, quisiera apuntar algunas cuestiones y algunas ideas de lo que en mi opinión, habría que tener presente y que, probablemente si se hubieran llevado a la práctica a tiempo, deberían ahorrado llegar a la situación en la que nos encontramos hoy.

El primero es que un sistema de relación federal necesita de manera ineludible un espacio de encuentro de los "federados", las regiones, y que este lugar es un Senado, un Bundesrat en el caso de Alemania, donde las regiones debaten y discuten entre ellas . Por tanto, es imprescindible modificar la Constitución para que el Senado se convierta esta Cámara Territorial.

En segundo lugar, un sistema federal es un sistema flexible que hay que ir sintonizando en función de los cambios tanto externos como internos de cada región, del estado y de la propia Unión Europea. No siempre son las mismas regiones las que tienen el PIB más elevado, ni la transferencia en términos de solidaridad siempre es justa. Por ello, las evaluaciones, la transparencia y las negociaciones son elementos intrínsecos de las relaciones federales. Por tanto, la idea-tantas veces transmitida que se debe cerrar de una vez por todas el estado de las autonomías-está absolutamente en las antípodas de un estado federal.

Y finalmente, desde el punto de vista identitario, nadie puede determinar ni negar cuál es la identidad de una persona ni de un pueblo ya que esta es exactamente la que la persona o el pueblo siente. Es decir, si un pueblo se refiere a sí mismo como una nación, nadie se lo puede negar. Y eso no implica tener ninguna relación de privilegio con el estado federal o con las otras regiones. Baviera se reconoce en su Constitución como Estado Libre, aunque sus relaciones con el gobierno federal son idénticas a las del resto de regiones. Es más, Baviera no ha votado nunca la Constitución alemana. Por tanto, el reconocimiento de Cataluña como nación que contemplaba la primera versión del nuevo Estatuto de Catalunya en su preámbulo, tenía toda la razón de ser respetada.

Estas son algunas de las ideas que probablemente discutiremos junto con la alternativa de la independencia y las relaciones con Europa.

No tenemos la ambición de definir qué modelo para el futuro de Catalunya, sino de poner negro sobre blanco los posibles escenarios, así como las ventajas y los inconvenientes de cada uno de ellos, tanto en relación con España como con Europa.

Hablaremos el día 19 de abril a las 7 de la tarde, en el Ateneu Barcelonès, en la calle Canuda, 6.