09 abr 2020

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Al contrataque

Mercado hipotecario

Pepa Bueno

Esta semana decía el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que su Gobierno no quiere incluir la dación en pago en la ley hipotecaria que se tramita en el Congreso porque eso encarecería mucho los créditos y condenaríamos a nuestros jóvenes a no poder suscribir nunca una hipoteca. Que me perdone el ministro, pero el argumento provocaría risa si no fuera porque la situación es tan dramática. Para lo que sí da es para varias consideraciones.

1. ¿De qué jóvenes habla el ministro? Desde luego, no de los que tienen que irse al extranjero porque aquí no pueden soñar ya ni con ser mileuristas..., que se van, por cierto, a países como EEUU, donde sí podrán acogerse a la dación en pago sin que haya quebrado el sistema financiero ni los ciudadanos hayan renunciado a ser propietarios. Tampoco debe referirse a los jóvenes que se quedan y tienen que regresar a casa de sus padres porque no pueden pagar ni el alquiler del piso compartido. Pero además, ¿no teníamos que cambiar el modelo y procurar dejar de ser un país de propietarios y fomentar el alquiler? ¿Parecernos al resto de los europeos? ¿Cuál es entonces el problema de que la dación en pago dificulte hipotéticamente el acceso a la propiedad?

2. De tanto preocuparse por los propietarios del futuro, parecen olvidarse de los de hoy. Porque propietarias eran las más de 30.000 familias desahuciadas el año pasado de su primera vivienda, según el Colegio de Registradores de la Propiedad. Compraron la casa en unas circunstancias que han cambiado radicalmente por razones ajenas a su voluntad y ahora la han perdido pero cargan con la deuda. Otras miles están en idéntica situación. Y no vemos por ningún lado medidas drásticas para que puedan conservar la propiedad. La presente, no la hipotética del futuro que parece preocupar al Gobierno.

La iniciativa de Andalucía

3. La Junta de Andalucía ha decidido intervenir en la emergencia social de los que se quedan sin casa ya, ahora mismo. Bienvenidas sean las medidas. Ojalá sean eficaces. Y a pesar de todo el ruido y las comparaciones soviéticas que hemos visto estos días, conviene recordar que expropiarán a los bancos el uso temporal, no la propiedad, de los pisos de los que se ha desahuciado a familias en riesgo de exclusión social. El decreto del Gobierno de coalición andaluz PSOE-IU es la primera acción política concreta y novedosa para enfrentarse a un drama social que no están resolviendo ni el mercado ni las medidas del Gobierno.

4. Un Gobierno, el central, que en este asunto actúa como maniatado. ¿Qué más debe pasar para que atienda de forma global el problema de los desahuciados hoy? ¿Qué intereses impiden regular para los desahuciados del futuro la dación en pago o en su defecto las medidas de segunda oportunidad que figuran en la legislación de la mayoría de países europeos? El Gobierno debe una explicación clara y documentada sobre su postura en un asunto de tanta alarma social.

Ayer, Julia Otero se preguntaba aquí mismo, en relación a la tardanza de la ley de transparencia: «¿A qué temen?». Le robo la pregunta a la colega, pero sobre el mercado hipotecario: ¿A qué temen?