04 jul 2020

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La necesidad de la consulta

Jordi Pujol

"En España, ni los partidos ni la sociedad se dan cuenta suficientemente de que hay que "repensar el Estado o destruirlo""

Catalunya reclama y necesita la consulta. O el referendo. O como le quieran llamar. Y España, también.

España necesita más que nunca una consulta en Catalunya sobre el mantenimiento o no de Catalunya en el marco del Estado español. De hecho necesita hacer balance de los últimos 35 años, desde 1976 hasta hoy.

Un balance de cómo han quedado las cosas después de este tiempo de funcionamiento democrático y constitucional, de cambios económicos y sociales muy importantes, aquí, en Europa y en todo el mundo. Pero a la hora de hacer este balance, el papel, el proyecto y la argumentación de Catalunya son importantes. Tendrán peso en el balance y tendrán peso en la perspectiva de futuro. En la renovación del proyecto de Catalunya como país, pero también en el de España. Y una revisión y renovación España también las necesita.

Repensar el Estado o destruirlo

Por si alguien todavía tiene dudas, reproducimos las primeras frases del libro de uno de los más prestigiosos constitucionalistas españoles, el profesor Muñoz Machado. El libro se titula 'Informe sobre España', y el primer capítulo, 'Crisis constitucional'. Y el primer párrafo dice lo siguiente: "Avanza inexorablemente el proceso de deterioro de las instituciones constitucionales. Ninguna de ellas, de los parlamentos a los partidos políticos, del Tribunal Constitucional al Consejo General del Poder Judicial, de la justicia ordinaria a los sindicatos, de la Administración estatal a la municipal, funciona adecuadamente en España". Y más adelante dice: "El sistema de autonomías está siendo cada vez peor considerado". Y podría añadir, por ejemplo, el Banco de España, que tenía que garantizar el buen funcionamiento del sistema bancario español. Y que ha fallado rotundamente. Dramáticamente. Y dedica todo un capítulo, refiriéndose a cómo se construyó el sistema autonómico, con el título de 'El error originario', y aún le dedica un tercer capítulo con un título que hace evidente su rechazo, hasta con irritación, 'Pero, ¿quién ha inventado esto?'. Y volviendo al principio del libro, encontramos un segundo título aún más enérgico, 'Repensar el Estado o destruirlo'.

Es decir que lo que podría salvar el Estado es un propósito firme y sincero de reforma del propio Estado. Una reforma que afectara todas aquellas instituciones. Y que tuviera en cuenta la realidad y el papel particulares de Catalunya.

Si no lo hace, España entrará en una crisis muy profunda. Que tal y como se orienta la política española, enfrentada tan solo a un reto muy potente, España quizá lo hará. Y es posible que no haya ningún reto más potente que el que le puede venir de Catalunya.

O sea que España y Catalunya se encuentran ante una disyuntiva: o reforma radical del Estado o independencia. Dando por sentado --hay que repetirlo-- que un elemento básico de la reforma es un régimen para Catalunya que tuviera en cuenta su personalidad en todos los terrenos. Es decir, lejos --muy lejos-- de lo que es el Estatut actual. Y dando por sentado, también, que si se tuviera que llegar a la independencia se debería hacer en términos de un respeto grande y mutuo. Como consecuencia del hecho evidente de que la dificultad de encaje hacía poco operativo el Estado unitario. Y con la esperanza --ratificada en casos de nuevas independencias en Europa-- de que una colaboración franca entre dos estados puede llegar a ser más fructífera que una unidad impuesta en términos que llegan a ser poco racionales.

La magnitud del reto

A nivel español no se ve por ningún lado un propósito potente y de gran amplitud de llevar a cabo esta gran reforma. Hoy por hoy, España todavía no es consciente de la magnitud del reto. Ni los partidos ni la sociedad se dan cuenta suficientemente de que hay que "repensar el Estado o destruirlo".

Esto --esta incapacidad-- da más fuerza a la otra alternativa, es decir, a la consulta o referendo sobre independencia o no independencia de Catalunya. La consulta obligará --poco o mucho, según el resultado-- a España a salir del inmovilismo y a Catalunya --también según el resultado-- a reclamar la toma en consideración de la reclamación de una nueva situación, que podría llegar a la independencia.

Es por todo ello que cada vez hay más partidarios de que se haga una consulta o un referendo. Gente diversa. Gente que votará independencia y gente que no. Pero todos conscientes de que se precisa una nueva situación. A la que hay que llegar, como dice el 'president' Mas, con escrupulosidad democrática.