21 sep 2020

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TÚ Y YO SOMOS TRES

Piojosa, sucia ¡y terrorista!

Ferran Monegal

Colosal éxito de la entronización de Ada Colau en Polònia (TV-3). Ha sido tan acertada la interpretación que ha hecho Agnés Busquets de la célebre líder de la Plataforma d'Afectats per la Hipoteca, que nuestros queridos compañeros de La Razón han publicado su foto creyendo que era la Ada Colau auténtica. El sketch de los polacos ha incluido a Alberto Ruiz-Gallardón (Bruno Oro). ¡Ahh! El ministro de Justicia estaba tan horrorizado ante la presión de los escrache que impulsa la activista, que le gritaba, fuera de sí: «¡Piojosa, dúchate!», y se hizo una foto con ella, pero poniéndose el ministro una capucha de terrorista para poder publicarla en algún sitio y demostrar que esto del escrache es puro terrorismo filoetarra. Hombre, el golpe de Polònia es oportunísimo. Esta misma semana hemos visto cómo algún noticiario televisivo ha tratado el caso del alcalde de Fuente del Maestre (Badajoz) y diputado regional del PP. No se sabe quien, de forma secreta -quien sabe si con nocturnidad- le ha chamuscado la puerta de su casa. Y la manipulación televisiva ha consistido en contarnos la noticia como si se tratase de un acto de Ada Colau y los suyos. En el informativo de A-3 TV, por ejemplo, no lo han llamado escrache literalmente, pero han usado expresiones como «¡Hoy se ha traspasado una peligrosa frontera en el acoso a un político del PP!» o «¡Es un ataque que sobrepasa con mucho las agresiones verbales!», es decir, que contado, narrado, de esta forma, la información que a nosotros nos llega a casa, la impresión que sacamos, es que este vandálico acto contra el alcalde es un paso más, una forma más agresiva, prácticamente terrorista, del escrache al uso. Hombre, como ciudadanos podemos estar de acuerdo o no con el escrache, podemos aceptarlo o abominar de él, podemos apoyarlo o combatirlo, pero como receptores de las noticias que la tele nos sirve tenemos derecho a una información sin trampas.

Está cansada Ada Colau de repetir que si algo caracteriza al escrache, si algo es su esencia y su razón de ser, es su visibilidad. Se ejecuta a la luz del día, con mucho personal, con mucho ruido, convocando a los medios de comunicación incluso, para que la presión sobre el político sea evidente y pública. No parece pues que este sea el caso del condenable acto contra el alcalde de Fuente del Maestre. Una agresión secreta, a escondidas, de la que todavía hoy no se sabe quien la ha ejecutado.