30 mar 2020

Ir a contenido

LA LUCHA CONTRA EL DESEMPLEO

Diez propuestas republicanas contra el paro juvenil

Joan Tardà

"El problema de fondo, la perversidad que nos presenta el Gobierno, radica en contraponer paro y precariedad, como si la fórmula de precarizar la contratación debiera ser un instrumento automático para generar empleo"

El paro juvenil se ha convertido es la lacra más importante, porque retrasa el acceso al mercado de trabajo de quien precisamente debe ser la semilla de recuperación económica futura. Las continuas reformas laborales y los contratos de formación no han podido detener esta problemática. De hecho, la contratación específica para integrar a los jóvenes en su aterrizaje en el mercado de trabajo (los contratos de formación o aprendizaje y los de prácticas) nunca han superado la barrera del 1% en su uso entre el total de contrataciones . Han sido históricamente un fracaso.

La problemática del aterrizaje de los jóvenes al mercado de trabajo constituye uno de los problemas estructurales de nuestro mercado de trabajo y lo es también la percepción de las empresas de no tener instrumentos al alcance para hacerlo posible. De ahí nuestra preocupación ante la posibilidad de que el proyecto de ley del Gobierno de medidas para fomentar la emprendeduría y el empleo juvenil, que se está tramitando en el Congreso, acabe representando otro fracaso.

Algunas de las medidas que se incluyen pueden hacer mucho más daño que bien (por ejemplo, el contrato de primer empleo temporal) o están cargadas de contradicción (por ejemplo, que el emprendedor que cree empleo pierda la bonificación inicialmente reconocida).

El problema de fondo, la perversidad que nos presenta el Gobierno, radica en contraponer paro y precariedad, como si la fórmula de precarizar la contratación debiera ser un instrumento automático para generar empleo. Contrariamente a esta idea, defendemos la compatibilidad entre contratación menos precaria y fomento del empleo y el autoempleo juvenil. No hay que torpedear permanentemente derechos, en este caso de los jóvenes, en pro de la construcción de un modelo económico en el que el recorte de derechos lo haga sostenible.

Que quede claro, propuestas como alargar la contratación en prácticas, establecer nuevos contratos eventuales de corta duración para jóvenes o permitir los contratos de formación a ETT son medidas que precarizan aún más. De hecho, se ha demostrado que la contratación temporal juvenil tiene dos problemas esenciales: no se utiliza por parte de las empresas y provoca una rotación excesiva cuando se utiliza, además de causar mucha siniestralidad laboral.

Es por ello que las medidas republicanas (que presentaremos a la ministra Báñez la próxima semana), sensatas y cargadas de sentido común, deberían ser tenidas en cuenta. No vale actuar, tal como hace el PP, como una apisonadora, como verdaderos suicidas políticos ante un problema tan extraordinario.

Las medidas de Esquerra (que colgaremos en la red una vez convertidas en enmiendas al proyecto de ley) atañen a la bonificación para jóvenes autónomos; a la compatibilización de paro y trabajo para que los jóvenes y mujeres disfruten de un salario de emprendedor; a modificar las condiciones de la capitalización de la prestación de desempleo y al rescate de la prestación por desempleo si no se ha percibido; a impedir el uso del contrato a tiempo parcial por las empresas que hayan incoado expedientes de regulación de empleo; a suprimir el contrato de transición juvenil al mercado para ser sustituido por un nuevo contrato indefinido con indemnización progresiva y ponderada por antigüedad; la revisión de los requisitos del contrato de prácticas; la supresión de la capacidad cedida a las ETT para formalizar contratos de formación y aprendizaje, y finalmente a la necesidad de que por ley se fije que estas medidas son transitorias, por lo que las que afecten a derechos generales deben dejar de ser aplicadas cuando la tasa de paro descienda por debajo del 15%.

http://in.directe.cat/joan-tarda/blog/