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MIRADOR

Los miedos del PP

Rosa Paz

Fue asomar la nariz el juez Javier Gómez Bermúdez en los papeles del extesorero Luis Bárcenas y en el PP empezó el castañear de dientes. Al menos, esa es la impresión que han transmitido, aunque de atenerse a sus propias declaraciones no se entendería por qué. Son «apócrifos» y «total y radicalmente» falsos, aseguró el mismísimo Mariano Rajoy al referirse a los supuestos apuntes contables de Bárcenas, aunque después hiciera aquella matización de falsos «salvo alguna cosa». Así que, ¿qué podría temer el PP de la investigación de unos documentos que considera ficticios pero que le han costado ya la imputación de tres de sus extesoreros -Bárcenas, Álvaro Lapuerta y, desde ayer, Ángel Sanchís-? ¿Por qué si todo es falso ha habido un enfrentamiento entre dos jueces de la Audiencia Nacional para ver quién indaga la veracidad de esos manuscritos? Uno es el citado Gómez Bermúdez, a quien le tocó, cuando estaba de guardia, la querella presentada por IU contra la presunta contabilidad B del PP. El otro, el magistrado Pablo Ruz, que instruye la trama Gürtel y el origen de los millones que Bárcenas atesora en cuentas suizas. Hoy, seguramente, la sala de lo penal de la Audiencia decidirá a quién le adjudica el caso.

Se desconoce si la pelea judicial ha sido agitada por dirigentes del PP temerosos de Bermúdez, un juez afiliado a la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura y del que sectores de la derecha radical recelan porque la sentencia de los atentados del 11-M, que dictó el tribunal que él presidía, echó por tierra su teoría conspiranoica. Ahora, sea cual sea el juez que lleve el caso, el camino de la investigación ya parece trazado. La feroz competencia entre los dos jueces ha llevado a Ruz, que al principio no veía relación entre los apuntes de Bárcenas y la Gürtel, a encontrar unas cuantas conexiones con la ayuda de la Unidad de Delitos Monetarios de la Policía y la Fiscalía Anticorrupción. Así que tanto uno como otro se disponen a indagar si detrás del vodevil que está montando Bárcenas se esconde una hipotética financiación irregular del PP.

Eso debe de ser lo que ha enmudecido a sus responsables, que han eliminado las ruedas de prensa semanales en la sede de Génova. Eso, y que cada vez que abren la boca para hablar de este asunto, el que fuera gerente y tesorero del partido durante 20 años les deja en ridículo. Así que después del papelón de la secretaria general, María Dolores de Cospedal, explicando que el desembolso mensual de 21.300 euros a Bárcenas, que se produjo durante dos años con su pago a la Seguridad Social y sus retenciones de IRPF, era «un finiquito diferido a modo de simulación de salario», y la posterior demanda del extesorero por despido improcedente, el silencio les ha debido de parecer más prudente. Entre el miedo a las hipotéticas bombas contables de Bárcenas y el temor a que el caso lo lleven según que jueces queda otra opción que les liberaría de tanta tensión. Se dijo en este mirador: hagan como Lance Armstrong, pero háganlo pronto, que la desafección ciudadana crece exponencialmente.