24 oct 2020

Ir a contenido

LA RUEDA

Paren esto que nos bajamos

Saül Gordillo

Hagan el favor de parar este Dragon Khan que nos mareamos. ¿Se imaginan ustedes un conseller del gobierno de izquierdas fotografiando una reunión clandestina y pasando las fotos a este diario? La derecha hubiera montado en cólera, y los nacionalistas habrían vilipendiado el papel institucional de socialistas, republicanos y ecosocialistas. ¿Se imaginan a Joan Saura poniendo una matrícula como dorsal de los Mossos antidisturbios? La pinza de conservadores y sindicatos policiales habría provocado un pitote impresionante. Ofensiva por tierra, mar y Twitter. ¿Se imaginan un recorte del 17% en los medios públicos por parte del tripartito? El conseller Joan Manuel Tresserras, el mismo que tuvo que lidiar con el apagón de TV-3 en algunas zonas del País Valencià, habría sido devorado por Mònica Terribas en el mejor de los casos o por las redes sociales en el peor. Ahora, TV-3 sigue sin verse en todo el territorio de habla catalana y, para rematarlo, las tijeras entran en la televisión y la radio como en toda la función pública.

Cuando José Montilla y su vicepresidente discrepaban, aunque fuera legítimamente, la gralla mediática sonaba sin cesar. Ahora, el president Artur Mas no solo debe hacer equilibrios para satisfacer al jefe del segundo grupo del Parlament, Oriol Junqueras, sino que topa con la deslealtad diaria de su socio Josep Antoni Duran Lleida. La derecha mediática toca el flabiol, y si puede apunta a ERC más que a UDC. Increíble, pero cierto.

¿Qué diferencia hay en comparación con 3 o 5 años atrás? La crisis y el choque de trenes es tan bestia que los escándalos de la política catalana de ayer serían insignificantes hoy. También que Mas preside, Junqueras no quiere a ningún David Madí y el PSC de Pere Navarro sin José Zaragoza se reinventa.