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MIRADOR

El circo de los ventajistas

Rosa Paz

En estos días agitados en que se ha sabido, por ejemplo, que España no es Chipre -como antes se supo que no era Grecia-, es cuando se ve a la dirigencia del país más preocupada que nunca. Lo que más angustia a los gobernantes no es, sin embargo, el horror que produce en los ciudadanos la simple idea de un rescate a la chipriota, es decir, pagado con los ya mermados depósitos de los españoles. Lo que les desasosiega son sus propios problemas. Hay mucha tribulación y ninguna mudanza, como si se atuvieran a la máxima de san Ignacio, de nuevo tan de moda.

Así que, digan lo que digan, no solo es el paro, el empobrecimiento general o los recortes en los servicios esenciales lo que les quita el sueño, la causa del insomnio de unos cuantos está más bien en tres personas que tienen en vilo a las altas instancias del país: el extesorero del PP Luis Bárcenas, el exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, y Corinna Larsen, también conocida como princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, a quien, según sus propias palabras, le une una «entrañable amistad» con el Rey.

Se han convertido en carne de informativo, así que qué decir de ellos que no se sepa, más allá de que dejan a los gobernantes en el ridículo de increíbles desmentidos que luego ellos -o sus entornos- demuestran documentalmente, que les mueven en un vaivén de dimes y diretes que empieza a ser insoportable. Bárcenas y Torres parecen tener en común la intención de salvarse de la cárcel caiga quien caiga, con documentación acumulada de la que ahora se estarían sirviendo para lograr sus objetivos. El extesorero, con la supuesta contabilidad B del PP y pagarés de los supuestos sobresueldos. El exsocio de Urdangarin, con esos correos electrónicos que va entregando dosificadamente al juez y que rozan peligrosamente a la casa real: el secretario de las infantas, el asesor legal del Rey, Corinna.

Las razones de la princesa alemana son un misterio, aunque en las tres semanas que han pasado desde que aseguró a El Mundo que trabajó ¡gratis! para el Gobierno en asuntos clasificados ha provocado la contradicción del ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, sobre si recurrió o no a la lobista para mediar con inversores en Abu Dabi, y la comparecencia en la comisión de secretos oficiales del Congreso del director del CNI, Félix Sanz Roldán, para dar cuenta de si la señora Larsen recibió encargos del Ejecutivo y otros aspectos de su vida en España.

Si la alargada sombra de Chipre da miedo, este circo de los ventajistas aumenta la irritación social. Así que sería de agradecer que los afectados dejaran de escurrir el bulto, aclararan lo ocurrido, limpiaran el patio y se dedicaran a buscar la manera de recuperar la economía y el bienestar ciudadano.