20 sep 2020

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CAMBIOS EN LA CÚPULA DEL CATOLICISMO

¡Menuda patada a Juan Pablo II!

Iñaki Anasagasti

"Es jesuita y seguramente lo pasó fatal cuando Ratzinger trató de manera tan miserable al padre Arrupe. Por eso me alegro"

Seguí en directo la aparición del nuevo Papa en el balcón de la plaza de San Pedro. Es una ceremonia única. En el siglo de la velocidad, del inmediatismo, de las malas formas, toda esa liturgia, ropajes, fórmulas y ritos tienen su fascinación. Un poco cada cierto tiempo está bien. Y a la gente, mayoritariamente le entusiasma. La plaza estaba llena, y eso no se puede ni se debe ignorar. Recuerdo vivamente la sonrisa de Juan Pablo I y el impacto de su muerte. La valentía de Pablo VI ante Franco, la relación de Juan XXIII con la delegación vasca de Paris cuando era cardenal Roncalli, nuncio en Francia. La petardez polaca de Wojtyla, y la campaña de Ratzinger para ser Papa. Esto interesa. Es la edad media hecha carne en el siglo XXI.

El nuevo Papa, Francisco. Ojalá hubiera tomado el nombre de Ignacio, Eneko o Iñaki. Es jesuita y seguramente lo pasó fatal cuando Juan Pablo II trató de manera tan miserable al padre Arrupe. Por eso me alegro. Porque además los jesuitas les han ido sacando siempre de todos los países por ser gentes con buena cabeza y hechos muy significativos. Hasta la República los sacó de en medio. La película 'La misión' habla de ello. Lo mismo que lo fue Ignacio Ellacuría y sus teólogos de la liberación. Y me alegro por el padre Scheifler y la Universidad de Deusto. Y me acuerdo del navarro euskaldún san Francisco Javier y del hermano Garate.

No tengo ni idea de quién es este monseñor. Parece un hombre frágil y tímido y con poca marcha, pero igual nos da más de una sorpresa. La Iglesia necesita mandar a la actual curia al paro, incorporar a la mujer, acercarse al mundo y denunciar los excesos de los poderosos. Cristo los sacó del templo. Rouco no estará feliz. Esa plaza de San Pedro llena y enfervorizada, esas televisiones del mundo en cadena, nos indican que todavía la Iglesia tiene mucho que decir. Y ojalá lo diga este argentino.

"¿Cuántas divisiones tiene el Papa?" Le preguntaba Stalin a Churchill. Pues mira. El comunismo fue barrido y ahí está Patxi bendiciendo a los fieles y los argentinos como locos. Seguramente vendrá a Loyola porque habrá estado ya en Loyola, cosa que pisó fugazmente Juan Pablo II de mala manera, con pocas ganas y sin elegancia. Me alegro por el padre Arrupe.

Me alegro por los jesuitas vascos. Me alegro porque no sea un italiano. Zorionak Patxi!!

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