13 ago 2020

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Al contrataque

El vodevil catalán

Joan Barril

Puertas que se abren y se cierran, amantes y también algún amigo, hoteles en Acapulco y coches de carreras, llamadas de una madre amantísima anunciando que el dinero ya ha llegado y encuentros confidenciales con alguna desconocida. Por ahí cerca Mortadelo y Filemón poniendo micrófonos en el reservado de un restaurante. Y, entre intrigas, aparece el amor, probablemente desvanecido entre tantoir y venir de billetes de 500. Como frase final de la comedia, una confesión: "Tengo mucho miedo". Al final del amor se puede sentir tristeza, pero también se puede experimentar el miedo ante la violencia de aquel al que hemos dejado de querer. A veces el final del amor acaba destilándose en venganza.

El vodevil catalán es un género poco frecuente en la actualidad política. El público de por aquí es refractario a los lances de alcoba y prefiere no saber nada de la vida privada ni de los próceres ni de sus vástagos. De ahí que sorprenda ese almuerzo confidencial entre dos desconocidas y el delicado silencio con el que Alicia creyó estar en el país de las maravillas. Dice Sánchez-Camacho que ella no puede ir por el mundo denunciando a terceros sin el consentimiento de estos. Lo que en principio sería una prueba de amistad recién nacida es, en el mejor de los casos, una ingenua visión de la ley. Porque la temerosa Victoria, tras comprobar que el amor también se acaba, le dijo a Alicia dos cosas graves. La primera lo del trasiego de dinero, constitutivo, sin duda vistas las sumas, de un delito fiscal. La segunda, la acusación de malos tratos reiterados por parte de su menos que honorable novio. ¿Qué hacer en estos casos, Alicia?

La Agencia Tributaria tiene previsto un sistema de delación de sospechas ante cualquier infracción fiscal. Esa misma Agencia Tributaria mantiene en secreto al delator y empieza una inspección en toda regla. Solo en los nueve primeros meses del 2012 esas delaciones fueron formalizadas en 997 casos.

La discreción

¿Por qué Alicia, la madre de la patria, considera que los intereses del dinero andorrano forman parte de la intimidad? Pero continuemos con este modelo de discreción que, en este caso y sin que sirva de precedente, ha demostrado Alicia. Ante las acusaciones de malos tratos que confesó Victoria, ¿acaso ignoraba la senadora Sánchez-Camacho que cualquier tercero puede acudir a la policía a poner de manifiesto sus sospechas?

O sea: que pudiéndose hacer, no se hizo. Y ahora lo importante es imaginar a Mortadelo y Filemón buscando datos de una conversación que solo podía beneficiar al novio despechado y poderoso. Pero en los tiempos que corren más vale tragedia nacional que vodevil de provincias. El refrán dice que a perro flaco todo son pulgas. Y la señora Cospedal, sin duda la número uno en el 'hit parade' de la insensatez, no desaprovecha ninguna oportunidad para continuar crucificando a Rubalcaba, ministro del Interior cuando los hechos.

Mientras tanto, el apellido del refundador de Catalunya va siendo carcomido por la ambición desmesurada de alguno de sus hijos. Una lástima.