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Jordi Ballart, alcalde de Terrassa pide la corresponsabilidad y colaboración de los grupos políticos en el proceso del agua.

Jordi Ballart, alcalde de Terrassa pide la corresponsabilidad y colaboración de los grupos políticos en el proceso del agua. / SAÜL GORDILLO

Pues ahí le tienen.Jordi Ballart, 32 años y con entrada en laViquipèdia. Es elalcalde de la cuarta ciudad más habitada de Catalunya, y el más joven de una gran ciudad en España. Tiene suTwittery suFacebook, cuentas que gestiona personalmente varias horas cada noche antes de irse al sobre, y no me refiero alos sobres de Bárcenas. Ballart ha sidoelegido hace unas semanas alcalde de Terrassaen substitución dePere Navarro, líder de los socialistas catalanes que ha proyectado una imagen antagónica a su popularidad local. 'En Pere' deTerrassa ha aparecido como un dirigente insulso de este PSC desdibujado. Dicen que poco tiene que ver con su mandato de alcalde.

Ballartquiere potenciar lo mejor del Pere cercano y preocupado por sus ciudadanos. Pero el cambio generacional y el contexto de crisis económica e institucional marcan un punto de inflexión. El 'nen' Ballart, hijo de un histórico dirigente socialista egarense, sabe que la gente quiere cosas nuevas y que la política municipal también pide a gritos una reinvención. La cosa está muy mala, y Ballart apuesta por la proximidad. Atiende los comentarios de los vecinos en las redes, los correos y va a visitar cualquier incidencia. Se deja ver por las cafeterías cercanas al Ayuntamiento y es más accesible que supredecesor.

El estilo Ballart está en construcción. Tejanos, camisas atrevidas, corbatas modernillas, de esas estrechitas, y americana que rompe con el habitual traje de alcalde socialista. Ni 'pin' de edil ni protocolo municipal. Escolta sí, pero mucho más joven que los anteriores, y una jefa de prensa que no entra a las entrevistas con periodistas porque Ballart prefiere estar solo ante el peligro. El salón noble, sobrecargado donde los haya, en el Ayuntamiento es la sala para recibir visitas institucionales, pero el contraste con el 'look' del nuevo alcalde es espectacular. Historia y presente.  

Ballart tiene mucho trabajo por delante para conseguir retener la alcaldía de Terrassa en manos del PSC ante la posibilidad que el dirigente de ConvergènciaJosep Rull le supere en las urnas. Sería, de producirse, el cuarto intento de Rull, pero la elección del 'nen' Ballart rompe los esquemas de cierta oposición. Ballart es más joven que Rull y, a pesar de militar en lossocialistas desde los 16 años, entró de concejal en el 2005.

Generacionalmente, el nuevo alcalde supone renovación. Otro tema es el del partido, y ahí el PSC no anda muy sobrado. Tampoco a nivel local, a pesar del intento de Ballart de evitar los debates catalanes que comprometen el discurso socialista. La marca personal por encima de la del partido, y la del partido en la justa medida para que sume y no reste. El equilibrio no será fácil, pero el tercer alcalde de la Terrassa democrática --Manuel Royes, Navarro y ahora Ballart-- dice saber que toca un cambio radical. La crisis apremia.

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