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Núria Marín, durante su conferencia en la Ciutat de la Justícia, ayer.

Núria Marín, durante su conferencia en la Ciutat de la Justícia, ayer. / CARLOS MONTAÑÉS

El marco de la Barcelona postsocialista es el de la falta de liderazgo, el riesgo de la inestabilidad y la falta de acción gubernamental en época de crisis económica y de ideas. El 'frame' de la primera Barcelona en manos de CiU es difuso en proyectos y fijo en movimiento. Una foto desenfocada a pesar de estar quieta.

Este jueves uno de los actos más importantes del país tuvo lugar enL'Hospitalet de Llobregat, donde su alcaldesa, la socialistaNúria Marín, instauró una conferencia anual por todo lo alto. Bajo el lema'L'Hospitalet Suma 12', enTwitter #lhsuma12, Marín desgranó los ejes de suacción de gobierno en tiempos revueltos, reforzando el 'frame' de fuerza y potencia de su ciudad en el entorno metropolitano. Presentada porManuel Campo Vidal --el presentador del acto es el mensaje--, la alcaldesa pronunció unaconferencia sólida, cargada de proyectos y ambición, que arrancó con guiño progresista y la bandera de los clásicos delmunicipalismo socialista en versión renovada. "No habrá recortes en la atención a las personas". Luego pasó a defender el espacio público, a comprometerse contra la crisiseconómicay a denunciar el "austericidio que nos condena a lapobreza más absoluta", una afirmación que la connecta con su socio de gobierno, ICV-EUiA.

En época de desprestigio político y sospecha de lo público, por cercano que sea, Marín prometió "proximidad y transparencia" en unas cuentas para el 2013 que dedicarán el 68% del gasto a las personas y equipamientos públicos. La alcaldesa reiteró su firmeza paragarantizar igualdad de derechos y deberes, mencionando a la policía y la palabra "seguridad". La mano dura de su predecesorCelestino Corbacho, sentado en primera fila, pervive en la alcaldía a través de Marín, mejor dotada para la puesta en escena y el márketing político.Estén atentos a esta mujer.

"Sumar", esa era laidea fuerza. "Compromiso y complementariedad", el cojín discursivo. La tranformación de L'Hospitalet que Marín promete se basa en la alianza con otras administraciones y la complicidad con los municipios del entorno, empezando por Barcelona. ElMobile World Congress de febrero, en la Fira, es ejemplo deléxito de la Gran Barcelona, de la potente marca internacional de Barcelona, ayudada por L'Hospitalet que pone en valor sus 12 --de ahí el Suma 12-- kilómetros cuadrados estratégicamente situados. Eldesconocimiento es el principal 'handicap' de la ciudad, reconoció Marín, que se enorgulleció de la "credibilidad" del municipio, de la facturación de la Fira (115 millones en el 2012), la excelencia del comercio de proximidad y los buenos resultados en éxito escolar (14 puntos más en primaria desde el 2006).

Elmodelo Hospitalet en la implantación degrandes empresas como Ikea pretende ser transparente. Gracias a Ikea, el ayuntamiento ampliará un centro para la tercera edad y otro para jóvenes. Se denomina 'apadrinamiento', y poco tiene que ver con el Padrino que suele aparecer en otros consistorios cuando una gran compañía se interesa por hacer una inversión local. No entraremos ahora en detalles.

El momento más ambicioso, y novedoso para un desconocedor de la ciudad y de su edil, fue cuandoMarín comparó L'Hospitalet con Brooklyn. Sí, sí, con Brooklyn. Si Barcelona esManhattan, la ciudad del cocineroFerran Adrià, el futbolistaJordi Alba y los cantantesDani Flaco yAntonio Orozco, es Brooklyn por su personalidad y apuesta porla creatividad, la cultura y el deporte. Por eso el ayuntamiento se vincula con Adrià, luce palmito con empresas pioneras en biotecnología y biosalud, y ofrece terrenos alFutbol Club Barcelona para que se instale en la ciudad, referendo mediante.

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Ante una auditorio en laCiutat de la Justícia repleto, con vip's comoSalvador Alemany,Josep Maria Àlvarez yMiquel Valls, y alcaldes socialistas de Santa Coloma de Gramenet (Núria Parlon), Rubí (Carme García), Viladecans (Carles Ruiz), Sant Joan Despí (Antoni Poveda) y Gavà (Joaquim Balsera) --solo faltóAntonio Balmón, de Cornellà, entre los vecinos del Baix Llobregat--, Núria Marín sacó pecho con lasfinanzas "saneadas" del consistorio y no se anduvo con tapujos para pedir al Área Metropolitana más discurso y relato económico y mejor coordinación entre instituciones. A los gobiernos catalán y español, Marín les solicitó la puesta en marcha de la línea demetro L9 y el desarrollo de las infraestructuras deRodalies.

En el Brooklyn de la Gran Barcelona quieren pasar del horario (de tren) a la frecuencia (de metro), y su alcaldesa no quiere perder ningún convoy. La identidad, local en este caso, es elemento de cohesión y orgullo cuando le sumas creatividad y especialización. A la espera de recuperar Badalona, el PSC puede reivindicarse en L'Hospitalet de la mano de Marín. Entre el público,Jordi Martí, edil socialista de Barcelona, observaba a la alcaldesa. Debería pensar qué largo que es el puente para llegar a Manhattan.