EN EL PICO DE LA PIRAGUA

Argentina, en la vorágine de su historia

"Estamos en el ciclo de la destrucción de la economía. Esto explotará de nuevo más pronto que tarde. La tragedia de Argentina es su falta de institucionalización"

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La presidenta Cristina Fernández de Kirchner descubre una imagen del nuevo billete de 100 pesos, con la imagen de Eva Duarte de Perón, en julio pasado.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner descubre una imagen del nuevo billete de 100 pesos, con la imagen de Eva Duarte de Perón, en julio pasado. / Alberto Raggio (AP)

Buenos Aireshace tiempo que es una ciudad más cara queLondres oMadrid. La inflación se pasea sin control gracias a la negación que hace el Gobierno de su existencia. La compra de dólares está relegada al mercado negro donde hay un diferencial con el cambio oficial de más del 30%.

La tecnología política de la Argentina de hoy es el odio.Fanatismo de rechazo para generar adhesión incondicional. Quienes no sonkirchneristas no ven ninguna bondad en el Gobierno. Y quienes apoyan aCristina lo hacen sin recabar en ninguna falla. Diálogo de sordos con tendencia al exterminio intelectual del contrario.

La mayor ventaja de la presidenta es que no existe unaoposición articulada más que en el rechazo a su persona. El tiempo juega en su contra porque la economía no aguantará mucho sin una enorme devaluación. Por eso los argentinos que pueden compran muchos o pocos dólares 'blues' en el mercado negro.

He conocido muchas argentinas en el tiempo. Excepcionalmente caras para el visitante y preocupantemente baratas. Estamos en el ciclo de ladestrucción de la economía. Esto explotará de nuevo más pronto que tarde. La tragedia de Argentina es su falta de institucionalización. Todo es provisional y cambia sin previo aviso. La única certeza es lainestabilidad.

Me imagino que este artículo me introducirá en la condición de "gorila" que es como califica el peronismo a sus críticos. Correré el riesgo.

Amo esta tierra en donde he vivido y volveré a vivir. Me siento cómodo en la circulación de la palabra que fluye por las calles de Buenos Aires. Amo un ciertocaos razonable en contraposición a ladictadura de lamodernidad. Siento que Argentina tiene todos los hierros para una sociedad próspera y bien distribuida donde la pobreza podría erradicarse con honestidad en la gestión de sus muchos recursos.

Me he sentado a esperar uncambio profundo, unarefundación de Argentina que estabilice este país de gentes talentosas y emprendedoras absorbidas por la tentación permanente de la picaresca. Una sociedad donde al político se le supone adhesión a la corrupción no tiene otro futuro que la deconstrucción cíclica permanente. Como creo en la evolución de las especies, confío en que esta situación perpetua no sea unfatalismo geográfico de la historia. Me siento cómodo en este país y no acierto a suscribir la tecnología del odio como dialéctica política. Lo digo desde el máximo respeto que comoextranjero se me exige. Aunque Argentina sea una de mis patrias.

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PD: Como se sabe, elpico de la piraguaes el lugar menos estable de estas embarcaciones. No hay equilibrista que no se caiga al agua.

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