DESPUÉS DEL 21-O

Carnicero: Feijóo rescata a Rajoy en plena borrasca soberanista

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Feijóo, anoche, junto a sus colaboradores Alfonso Rueda y Pedro Puy.

Feijóo, anoche, junto a sus colaboradores Alfonso Rueda y Pedro Puy. / REUTERS / MIGUEL VIDAL // EFE/ ALFREDO ALDAI

No ha habido que esperar mucho para conocer los trazos gruesos de las elecciones en Euskadi y Galicia. Victoria rotunda del PP gallego y eclosiónnacionalista en Euskadi, con una distancia más de la esperada entre elPNV yBildu.Urkullu tendrá que decidir si se apoya en la izquierda aberzale o en elPSE. Las dos combinaciones, dentro o fuera delGobierno, le sirven para ejercer su labor desdeAjuria Enea.

Alberto Núñez Feijóorescata aMariano Rajoy en el panorama político español y le da oxígeno para las negociaciones con Europa y para decidir la fecha del rescate económico. Y el presidente gallego se asienta como alternativa a Rajoy cuando la política se lo lleve por delante.

En el inventario de daños, el 21-0 lleva aAlfredo Pérez Rubalcaba a la UVI, con el pronóstico más grave que tiene un político: está abocado a su dimisión que probablemente pospondrá a después de la debacle en Catalunya del PSC.

Pero no es la única lección que debe extraer elPSOE de las elecciones del domingo. La pendiente de sumarginalidad se acentúa y obliga a revisar el modelo ideológico, el proyecto político y la estructura organizativa. Ya no valen liderazgos de la época deJosé Luis Rodríguez Zapatero. Los socialistas deberán mirar en sus despensas para alumbrarnuevos líderes. El modelo de derivas hacia el nacionalismo periférico ha demostrado su fracaso en por los menos Galicia yCatalunya.

Todavía no es el día después a la hora de redactar este artículo. Pero las tesis de los brutales recortes deMariano Rajoy, aunque escondido de los carteles y de los actos en la campaña electoral gallega, reciben respaldo en Galicia y le servirán --a mi juicio, erróneamente-- para proseguir en la soledad de un Parlamento en el que goza de mayoría absoluta.

El problema más grave es la relación que se establecerá en el futuro con dos gobiernos presididos por políticos que abogan por la disgregación de Catalunya y Euskadi. La Constitución y la ley es clara; pero la realidad está enturbiando un futuro constitucional que garantice un Estado en el que quepan todos los españoles. Es la hora de la política y Mariano Rajoy debe pensar una estrategia decontención de la tentaciónsoberanista.

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PD: Equipos de rescate con perros que huelen dinero deben estar buscando aMario Conde. Probablemente escondido en la caja acorazada de Banesto. Fin de la aventura política del exbanquero.

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