EL FUTURO DE CATALUNYA

Carnicero: Wert y la sobredosis de independentismo

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Mas, Lara y Wert, durante la cena del Premio Planeta.

Mas, Lara y Wert, durante la cena del Premio Planeta. / JULIO CARBÓ

La hipótesis deindependencia paraCatalunya es un magma que va invadiendo todo. No se puede poner una emisora de radio o leer un periódico sin que el reto de Artur Mas esté presente; casi siempre con posiciones incendiarias de las dos barricadas que se están formando.

Es cierto que la cita electoral de noviembre calienta los fogones. Pero la primera victoria del 'president' es que se barajen una y otra vez las consecuencias que tendría la creación de unEstado catalándesvinculado deEspaña. La posibilidad es la primera condición de la realidad. Y mucha gente, con intención o sin ella, está colaborando a eso.

No veo reflexiones serenas para averiguar el por qué hemos llegado a este punto en que se debate sobre las consecuencias de ese acto no contemplado ni en laConstitución española ni en los protocolos de laONU. ¿Quiénes son responsables de esta ola de desentendimiento con España? ¿Hay algún bálsamo para remediar ese descontento y reconducir una relación razonable deCatalunya con el resto de España?

Una inmensa ola dedesafección recorre España. Esta España que ha perdido su lugar en el mundo. Que se debate entre la intervención en forma de rescate y la miseria que anida en unas calles que no tienen esperanza. Una España impotente que se limita a obedecer sin disimulos los mandatos que vienen deAlemania y de laUnión Europea. Una terrible sensación de pérdida de autonomía política y de soberanía.

Es difícil seguir amando a quien ha fracasado. Requiere una sobredosis de comprensión. Amor en tiempos de cólera, en donde muchos hijos huyen de la casa del enfermo. Ya no encuentran cobijo en la casa infectada.

Siempre hayvoluntarios para atizar los incendios. Nosotros tenemos a José Ignacio Wert, afectado de una tasa letal denarcisismo político. Probablemente dar rienda suelta al provocador que lleva dentro le debe producir enormes satisfacciones en suautoestima. Pero el daño que está haciendo en diversos ámbitos es notable.Elitista en todo lo concerniente aeducación ycultura, con un desprecio hacia las instituciones universitarias y a los estudiantes sin recursos a los que reclama laexcelencia como único nicho académico.

Wert hubiera sido uninquisidor notable con su obsesión por cambiar los sentimientos íntimos de los súbditos. Hasta laCorona, tan implicada en cristianizar a los indios, le ha reprendido por sus tesis sobre la españolización de los niños catalanes. Ni siquiera ha aludido a la extensión de la ciudadanía para una intervención educativa en Cataluña. Los quiere cristianizar, a los niños catalanes, metiéndoles un nuevo catecismo patriótico en la cabeza. Con defensores de laespañolidad de este calibre,Artur Masdebiera permanecer quieto y dejarle hacer su trabajo al ministro de Cultura.

Los exordios ayudan mucho alindependentismo catalán. Son la demostración más precisa de un fracaso histórico en el que los que se llenan la boca con la palabra España están dinamitando sus cimientos. El resto es irresponsabilidad de los dirigentes de CiU en un intento de camuflar sufracaso en la gestión de lacrisis.

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No creo que estemos a tiempo de unareflexión serena sobre la España en la que podemos caber todos los españoles. Cuando el amor se esfuma, recuperarlo requiere mucho talento. Estar en el bando de José Ignacio Wert es muy difícil desde la racionalidad. Sumarse a laaventura de Artur Mas puede sertentación de muchos catalanes. A muchos españoles y a miles de catalanes, el ministro de Educación, con su sobreactuación, como poco, les impulsa al silencio.

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