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Chávez gana, pero tiene oposición

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Ni la enfermedad, ni el alto índice de violencia callejera (19.000 homicidios en el 2011), ni la inflación (20%), ni el endeudamiento han podido con Hugo Chávez. Los venezolanos le han renovado su confianza aunque en esta ocasión había una alternativa creíble que recortó su victoria al 54% de los votos, lejos del 63% con el que ganó en el 2006 y a pesar del uso de los medios y las arcas públicas durante la campaña. El miedo a perder los beneficios sociales concedidos por el presidente, con los que muchos venezolanos han salido de la pobreza, y su indudable carisma entre la población favorecieron la alta participación electoral (el 81%), a la que también contribuyó la esperanza, real, de un cambio.

La victoria de Chávez no despeja el futuro. Por el contrario, son varios los interrogantes que se abren, empezando por la salud del presidente. Una economía basada casi exclusivamente en el petróleo, la falta de modernización de esta industria y el uso nada transparente de los recursos que genera pasarán tarde o temprano factura a un sistema que ya manifiesta sus debilidades. En el campo opositor, Henrique Capriles, al frente de una coalición de más de 20 partidos (el 43% de los votos), dio vida por primera vez durante el chavismo a una sólida oposición con presidenciable incluido. El futuro también dependerá de si los resultados se interpretan como un paso hacia una normalización democrática o como un símbolo de la división de los venezolanos.