24 oct 2020

Ir a contenido

Gente corriente

David Gesalí: «Con 15 años ya anotaba la historia de los pilotos»

Catalina Gayà

-¿Es bombero e historiador?

-Sí, son dos aspectos de mi vida que para mí son determinantes. Cuando tenía 16 o 17 años, me mudé de Barcelona a Montmeló y entré a una organización de protección civil. A los 18 años, trabajé como auxiliar forestal y descubrí que esto era mi vida.

-¿Y la historia?

-La historia me ha gustado siempre y, desde muy niño, siento una pasión inexplicable por los aviones.

-¿No sabe de dónde le viene?

-No. Mis padres han sido dibujantes. Conocí a la Asociación de Aviadores de la República cuando tenía 15 años. Un mecánico me dijo que unos aviadores se reunían en Barcelona y cada sábado iba a verlos.

-¿Le contaban sus historias?

-Sí. Y yo tomaba notas.

-¿Cuándo estudia historia?

-Con 36 años.

-Y ahora está escribiendo la tesis.

-Sí, sobre los campos de aviación en Catalunya, enfocada al final de la guerra. Lo que llamamos la batalla por Catalunya. Es una etapa desconocida porque cuando cae Barcelona, parece que ya no pasa nada. Las fuentes se empiezan a perder y solo hay las memorias de los políticos.

-¿Se pierden las fuentes?

-Es un momento histórico en el que hay poco tiempo para redactar documentos. Además, en este país que se llama España hay un problema: la información es fraccionaria. No hay un archivo; hay archivos de la guerra civil en todos lados.

-¿Y aún no se ha explicado todo?

-Ahora hay acceso a mucha documentación y eso hace que tengas que reformular conocimientos que hasta ahora dábamos por seguros.

-¿Por ejemplo?

-En noviembre, publicamos Guerra aérea en Catalunya, con la editorial Dalmau. Se trata de un libro ilustrado con imágenes de archivos no oficiales y relatos y reflexiones que ayudan a explicar que la historia es transversal y poliédrica.

-¿A qué se refiere?

-Ahora los archivos están abiertos y podemos acceder a muchos documentos. En el libro, trabajamos con estos documentos y, además, con relatos y vivencias que la gente nos ha explicado.

-Siga.

-Se trata de narrar esos detalles que hemos ido descubriendo, y que siempre decíamos que un día tendríamos que escribir porque pueden ayudar a cambiar el sentido general. Un ejemplo: hay que explicar qué hay detrás del bombardeo de tres días que sufrió Barcelona.

-¿Qué hay?

-Es un aviso para navegantes. A veces cuando se bombardea una población, la gente no es el objetivo. Es un medio para conseguirlo.

-Habla en plural.

-Sí, desde hace 12 años trabajo con el historiador David Iñiguez.

-¿Por qué trabaja con imágenes no oficiales?

-En las colecciones oficiales hay fotos que nos harían muchísima falta, pero somos dos historiadores independientes. Pedir que te reproduzcan una fotografía tiene unos costes que no podemos asumir. No entienden que la fotografía es un documento histórico.

-¿Solo sucede en Catalunya?

-En el Archivo del Estado español hay una compresión tremenda por la investigación. En Catalunya, en cambio, no. Es el archivero el que compensa el hermetismo oficial.

-¿Qué más guarda en el tintero?

-Hemos encontrado imágenes de la inmediata posguerra de Catalunya. Son imágenes que nos ceden familiares o que provienen de colecciones privadas. Es la visión de la gente anónima o de soldados italianos o alemanes. Esas fotografías narran la Catalunya año cero. El puerto con barcos con la quilla al aire, soldados alemanes haciéndose fotos con los marroquís.... Será otro libro.

-¿Para cuándo la tesis?

-Voy haciendo. ¡Con lo que han subido las tasas!