Ir a contenido

Pequeño observatorio

Matemáticas en la pista de circo

Josep Maria Espinàs

No sé si es un payaso matemático o un matemático payaso. Se llama Lluís Raluy y nos lo ha presentado en este diario Gemma Tramullas. Es el hombre que habrá dado hace pocos días una conferencia en la Biblioteca Central de Igualada. Se dedica a hacer reír en público y a estudiar en privado una materia que no es fácil. Habla de matemáticas como si se ejercitara dando volteretas en una pista. Este hombre que lleva sombrero de payaso se dedica a estudiar de noche, de tres a cuatro de la madrugada, para que no le moleste nadie. ¿Y qué hace? «Practico diferenciales, integrales, integrales múltiples, progresiones... Es como un deporte», dice a la periodista. Yo soy un ignorante en matemáticas. Si la falta de preparación en esta materia no me hizo fracasar en el felizmente desaparecido examen de Estado -donde en un examen matinal nos jugábamos seis años de bachillerato- es porque me aprendí de memoria una serie de problemas con las correspondientes soluciones que, decían los rumores, teníamos que saber resolver. Más que los conocimientos asimilados, pues, fue el mecanismo de la memoria lo que me salvó. Las matemáticas y la base poética del payaso tienen una característica compartida: no están al alcance de todos. Yo pienso que, para un matemático, el análisis o el hallazgo de una fórmula desvela una emoción profunda, y conseguir un resultado es como encontrar un camino en una complicada selva. Y, para un poeta, el encaje de las sílabas y construir el ritmo de los acentos puede llegar a tener la belleza de la precisión matemática. He consultado, en la enciclopedia, qué definición hay de matemática, y me he encontrado esto: «Ciencia que estudia las propiedades de los números, las figuras, los conjuntos, las operaciones, las funciones, etc.» ¡Y a continuación advierte de que esta definición es incompleta! Por eso ponen el etcétera. La validez de la ciencia se demuestra con la adecuación de sus previsiones con la realidad y ¿cuál es el buen payaso sino aquel que se adecua al público que tiene delante? Lluís Raluy se ha metido en estos dos mundos exigentes. La pasión matemática puede ser más fuerte que otras pasiones. Y me parece magnífico, a los 70 años, apasionarse por una cosa, y, si puede ser, por dos. Así hay menos riesgo de ser un maníaco. Tramullas explica que la caravana de este artista de circo es también una biblioteca, donde hay libros de física, de astronomía... Se dice que hay hombres de una pieza. A mí me gustan las personas que se han construido con varias piezas.

0 Comentarios
cargando