Negocio y salud

La promoción de enfermedades

Lynn Payer fue la primera que estudió y teorizó sobre el lobi médico-científico-industrial

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La promoción de enfermedades

LEONARD BEARD

Hoy, por poco espíritu crítico que uno tenga, resulta fácil darse cuenta de que una de las consecuencias indeseables del sistema sanitario vigente y de los valores que lo animan es la promoción de enfermedades. Muchos intereses coinciden para incrementar la actividad económica alrededor de la salud. La tecnología llama a operarse más, con nuevos ingenios supuestamente más seguros. Los psiquiatras no dejan de ampliar el catálogo de enfermedades tratables con antidepresivos y allegados. Los así llamados líderes de opinión reciben jugosos emolumentos para conferenciar alrededor del mundo a favor de tal o cual fármaco. Los expertos magnifican el impacto social de su campo de interés. La industria farmacéutica promociona nuevas enfermedades. La sociedad occidental se encuentra inmersa en un entorno en el que la enfermedad se ha vuelto ubicua y en el que la dependencia de la medicina se hace cada vez más patente.

Hace 10 años, cuando fallecía, joven aún,Lynn Payer(Nueva York 1945-2001), pocos se apercibían de la senda tortuosa que tomaba la medicina hacia el sobrediagnóstico y el sobretratamiento. Gracias a ella hemos ido adquiriendo más conciencia del impacto que nuestro sistema económico-sanitario tiene en el modo de concebir y practicar la medicina.Lynnnos legó una obra que solo hace que crecer con el tiempo, advirtiéndonos de los peligros que correría nuestra salud de abandonarnos exclusivamente a la medicina. También le debemos las herramientas intelectuales de las que nos servimos para analizar el fenómeno que ella acuñó comodisease mongering,que, traducido al castellano, sería algo así como promoción de enfermedades. Bajo este lema se cobijan una serie de maniobras orquestadas por el lobi médico-científico-industrial que tienen como objetivo arrastrar a los ciudadanos hacia un consumo cada vez mayor de fármacos y tratamientos quirúrgicos. Para ello, nos advirtióPayer,el primer paso es la creación de nuevas necesidades y la promoción de las antiguas. Quizá lo que ella no imaginó es hasta qué punto llegarían a desarrollarse las estrategias sinérgicas que constituyen el núcleo duro deldisease mongering y que cabe resumir en tres grupos:1)creación de nuevas enfermedades a través de los medios de comunicación (calvicie, colesterol, trastorno de atención, síndrome premenstrual);2)redefinición de antiguas enfermedades de modo que 2a) aumente su prevalencia (reduciendo los niveles normales de colesterol), o 2b) se dulcifique su estigma (la impotencia se convierte en disfunción eréctil); y3)promoción de procedimientos quirúrgicos hipertecnológicos para captar enfermos (cirugía robótica del cáncer de próstata).

En 1988Lynn PayerpublicóMedicine and culture, una de las obras más sólidas sobre crítica cultural de la medicina junto a los estudios pioneros deI. Illich.En ella criticó la idea muy extendida de que la medicina está basada en evidencias objetivas y demostró cómo los valores sociales, las expectativas de la población y los intereses corporativos modelan el ejercicio profesional. En tono jocoso se refería al «corazón alemán, el hígado francés y los intestinos ingleses», señalando los tabús y las obsesiones sanitarias más prevalentes en cada uno de estos países. Abrió además el camino al estudio de las diferencias en la práctica clínica, subespecialidad de la Epidemiología que investiga las razones de las diferencias en la frecuencia, relevancia social y aproximación terapéutica a determinadas enfermedades en diferentes entornos culturales, políticos y económicos.

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A la obra seminal dePayerle ha seguido una fecunda escuela en la que destacan las publicaciones deRay Moynihany obras recientes de periodismo médico con títulos tan sugerentes comoOvertreatment(Bloomsbury) yOverdiagnosed(Beacon Press) oSelling sickness(Nation Books). En nuestro país, el doctorJuan Gervásanima un foroonline donde se debate el tema y se intercambian artículos relevantes como, por ejemplo, el que publicará próximamenteArchives of Internal Medicine sobre cómo prescribir de forma conservadora. La PlataformaNoGracias, asociación civil en defensa de la transparencia en las actuaciones sanitarias, y la asociación de estudiantes Farmacríticxs han redactado un documento con más de 40 propuestas para avanzar en este pantanoso camino.

Quizá algún lector juzgue el tema de importancia marginal o considere que escribo con un objetivo economicista. Nada más lejos de mi intención. El problema de la promoción de enfermedades estriba no solo en el consumo desmesurado de medicina, sino en las complicaciones que de ello se derivan. Una investigación realizada a finales del siglo pasado en Estados Unidos por el Institute of Medicine cifraba el impacto de la yatrogenia médica (acto médico dañoso) en una horquilla comprendida entre las 40.000-90.000 muertes anuales, más que las debidas a accidentes de tráfico o al cáncer de mama. Mucha de esta yatrogenia tiene su origen en los cribajes masivos de cáncer, en los efectos adversos de los medicamentos y en la cirugía innecesaria. ¡Larga vida aLynn Payer! Catedrático de Cirugía (UAB).