Los riesgos asociados a la crisis económica

¿Qué tenemos?

Disponemos de uno de los mejores sistemas sanitarios y unas radio y televisión públicas competitivas

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¿Qué tenemos?

LEONARD BEARD

Así(¿Què tenim?)comienza uno de los originales anuncios de cerveza que alaba una serie de valores, virtudes y hechos positivos que los catalanes tenemos y transmite optimismo en momentos complicados. Aprovecho la pregunta que da sentido al anuncio y me atrevo a volver a plantearla, pero esta vez en clave política a partir de dos temas que ahora mismo tienen un peso específico muy grande en Catalunya y han centrado el debate público durante varias semanas. Así pues, ¿qué es lo que tenemos? Tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, con profesionales competentes, con equipamientos de primer nivel y accesibles para todos, con investigadores de prestigio internacional, con hospitales a menos de 50 kilómetros de casa, con una industria farmacéutica potente, con una política de investigación reconocida en el mundo... Pero ahora mismo todo corre riesgo. La maldita crisis amenaza uno de los tesoros más preciados de este país, una de las patas del Estado del bienestar.

Tenemos que ser conscientes de que las cosas han cambiado, y mucho, y que todos juntos tenemos que ser capaces de entender que habrá que hacer esfuerzos inmensos para poder salvar el sistema. Y el primero que debe hacer este esfuerzo, por supuesto, es el Govern. Aparte de que tenemos un problema con nuestro sistema fiscal, y que más ingresos y gestionar nuestros impuestos ayudaría a resolver algunos de los males de la sanidad en Catalunya, probablemente con esto no sería suficiente. Hay que revisar conceptos de eficiencia, hay que dar responsabilidad a los trabajadores de la salud para que se sientan parte implicada en el proceso global, porque ellos son, también, la solución y hay que educar a la población. La salud tiene costes y, más allá del debate sobre el copago, la población debe ser consciente de que con actitudes básicas, pero colectivas, el ahorro que se podría lograr es muy importante. ¿Hacemos un buen uso de las urgencias? ¿Somos conscientes de lo que gastamos en farmacia? ¿Cuántos medicamentos tiramos o reciclamos porque han caducado y no los hemos terminado? Hemos llegado a un punto en el que solo la implicación de todos permitirá salvar el sistema.

El gobierno debe hacer un gran ejercicio de generosidad, no habitual en política. Solo así podrá liderar el proceso de reordenación de nuestro sistema sanitario. Solo así podrá ganarse la confianza de los profesionales. Solo así podrá ganarse la confianza de los usuarios que ahora mismo están desorientados por el cierre de servicios de proximidad, a veces sin demasiadas explicaciones, que ven que las listas de espera desesperan y ven a los profesionales preocupados y con dificultades para encarar los retos del día a día. Y, para redondearlo, la generosidad del Govern debe ser correspondida con una gran generosidad por parte de la oposición. Los problemas de país reclaman soluciones de país, y eso quiere decir salir del debate, a menudo mezquino, electoralista y de mirada corta. En este país, ni Gobierno ni oposición están acostumbrados a ser generosos. Pero ahora hace falta que aprendan, entre otras cosas porque se juegan la supervivencia del sistema público de salud, que se ha construido con los esfuerzos del Govern -este, el anterior y el de más allá-, los profesionales de la salud, los investigadores, la patronal, los sindicatos, los ayuntamientos, las mutuas, etcétera.

¿Y qué más tenemos? Pues un sistema de radio y televisión públicas de calidad, con buenos profesionales, una tele y una radio competitivas, que están a la altura de las mejores de Europa, y que protegen, promocionan y prestigian el catalán. Un sistema de medios audiovisuales públicos que hace que este sea un país un poco más normal. Y todo esto también está en riesgo por la crisis. La directora de TV-3,Mònica Terribas,en un magnífico y reciente artículo lo explicaba muy bien. ¿En nombre de qué arriesgaremos uno de los pilares de la concepción nacional? Es más,Terribaspone el dedo en la llaga cuando alerta del riesgo de perder capacidad de inversión en la industria audiovisual, que tiene mucho futuro, aquí y en todas partes.

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Ciertamente, la situación es muy delicada. Y no podemos caer en la trampa de aquellos que quieren poner en un plato de la balanza la salud y el bienestar, y en el otro plato, la televisión pública, la inmersión lingüística o la ley del cine. Curiosamente, solo desde el catalanismo transversal se puede evitar esta tentación. Y es que las soluciones existen, y ni son fáciles, ni cómodas, ni siquiera agradables. Pero, como país, no podemos perder en ningún momento la perspectiva de hacia dónde vamos. Estamos en una encrucijada de nuestra historia en la que toca decidir qué camino tomamos. Los hay empinados, llenos de obstáculos y con riesgos evidentes, pero son los que nos pueden garantizar que todo esto que tenemos ahora, lo podamos conservar y podamos aspirar aún a más. Dicho de otro modo: preservar el bienestar social y lograr la normalidad nacional. Pero, para ello, además de ser los mejores, tenemos que ser generosos y valientes.

Expresident del Parlament de Catalunya.