24 sep 2020

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El déficit de la Agència Catalana de l'Aigua

El precio del agua, arma política

Narcís Prat

Ninguna empresa prestaría el servicio por la tarifa actual sin menguar la calidad del producto

In extremis, el Parlamento de Catalunya, aprovechando la ley de acompañamiento de los presupuestos, ha aprobado un incremento del 8,5% del canon del agua (un punto menos de lo que quería el Govern). Medida que da un cierto respiro a la Agència Catalana de l'Aigua (ACA), pero que evidentemente no es suficiente. Recordemos que el canon del agua no es el precio total del recibo del agua, solo cubre el funcionamiento de la parte del ciclo del agua que no es de competencia municipal. Gracias al canon del agua los embalses se mantienen y gestionan adecuadamente y el agua circula por tuberías y canales hasta los depósitos de los municipios. A partir de allí el suministro es municipal (cuando nos cortan el agua no reclamamos a la ACA, lo hacemos a la compañía o al ayuntamiento).

Cuando ya hemos usado el agua, la mandamos a las depuradoras y la ACA es la responsable de que estas funcionen correctamente para verter el agua a los ríos o al mar. Este funcionamiento se paga con nuestro canon del agua. Pues bien, para sufragar este trabajo, cada ciudadano en Catalunya paga unos 60 euros al año, pero el servicio nos cuesta 114 (un 25% de los cuales sirve para pagar intereses de la deuda de la ACA). Lo que pagamos del canon no cubre el servicio y así se genera el déficit de explotación. En el Plan de Gestión del Agua de Catalunya, el único enviado a la UE por España (y que todo el mundo puede consultar en la web de la ACA) se explica claramente cómo para cubrir el coste de este servicio habría que incrementar el canon mucho más e incluso se dan diversas alternativas para hacerlo.

La situación económica de la ACA no es nueva y es bien conocida. Se ha llegado a este extremo porque desde el principio de la ACA (con Ramon Espadaler como conseller responsable) nadie se ha atrevido a coger el toro por los cuernos y arreglar las cuentas del agua. Ahora es interesante ver cómo Espadaler, que como conseller no fue capaz de arreglar el entuerto y como parlamentario en la oposición se opuso a la aprobación del Plan de Gestión y al aumento del canon del agua, tiene que negociar con el PP y ponerse casi de rodillas para suplicar un pequeño aumento del canon.

También es chocante la oposición de los grupos políticos del antiguo tripartito al aumento del canon: parece que ellos tampoco tienen buena memoria. Así, Joaquim Nadal ha prometido a los ciudadanos de Girona que el trasvase del Ter disminuirá en el futuro, pero sin el aumento del canon es imposible, ya que, para reducir el flujo del agua del Ter hacia Barcelona, la desalinizadora debería funcionar a toda su capacidad, lo que ahora no ocurre por problemas económicos. Lo mismo podemos decir de ERC, que en realidad no parece tener una política del agua muy clara. Pero a mí lo que más me sorprende es la posición de ICV, que, como responsable de la ACA durante los últimos siete años, ha dado una de cal y otra de arena en la gestión del agua. Mientras debemos aplaudir a los directores de la ACA, que con el tripartito se partieron la cara para poder aprobar el Plan de Gestión y pusieron las bases para un futuro más sostenible, hay que lamentar la posición de Francesc Baltasar, que hundió a la ACA en la miseria al no aprobar en el 2008, con todos los actores sociales a favor, una subida del canon del 15% (a la que se oponía Espadaler por táctica política). Que ahora ICV se oponga a una subida del 8,5% me parece como mínimo sorprendente.

El aumento del canon se ha hecho gracias a un partido -el PP- que lo que quiere es el trasvase del Ebro y que, si pudiera, pondría esta acción en la mesa de cambio de cromos que tiene ahora con CiU. Pero el PP hace como los otros, utiliza el agua como un arma política sin tener en cuenta los intereses del país y sus ciudadanos. La frase pronunciada por el portavoz del PP -«Catalunya tendrá agua potable de calidad gracias al PP»- es sin duda una cuchillada por la espalda a todos los catalanes, visto el programa de gobierno de este partido, que va a recuperar la política hidráulica de Aznar si gana las próximas elecciones.

Algunos proponen como solución privatizar la ACA o Aigües Ter Llobregat (ATLL). ¿Privatizar qué? De los 368 millones de euros que pagamos al año en concepto de canon, 263 millones (el 71%) van al funcionamiento de las depuradoras. ¿Quién gestiona las depuradoras? Pues empresas privadas la mayoría (Agbar, por ejemplo) o públicas (Aigües de Reus). O sea, que en realidad el dinero que se recauda ya va a empresas. ¿Creen que si la ACA fuera totalmente privada esta gestión sería más eficiente? Seguro que no. La ACA actual no va a ganar dinero, solo a trabajar para obtener una buena relación precio-servicio, y lo hace con profesionales independientes que nos cuestan menos del 1% de lo que se recauda por el canon. Ninguna empresa haría este servicio por este precio sin menguar la calidad. Adelgazar el personal de la ACA o privatizarla no es la solución.

Esperemos que este aumento insuficiente sea solo el primer paso para que de una vez nuestros políticos se olviden de la táctica y resuelvan este sencillo problema de sumas y restas.

Catedrático de Ecología de la UB.