El turno

Doctor Trias, ¿la 'espanyolitis' tiene cura?

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Los primeros síntomas deespanyolitisse manifiestan desde la primera infancia. El niño se resiste a aceptar la bufanda del Barça que le ha regalado el tío el día de su santo y los dríblings deMessien el área rival le dejan indiferente. Él prefiere el pequeño y coqueto estadio de Cornellà a la magnificencia del Camp Nou. Se siente parte de una minoría, pero por nada del mundo cambiaría los colores de su equipo por los de ningún otro en el mundo.

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Por suerte, el niño no tiene por qué preocuparse. Aunque ser del Espanyol es una desgracia, las nuevas autoridades municipales han decidido ponerle remedio. El nuevo alcalde de la ciudad, médico de profesión yconsellerde Salut en dos gobiernos deJordi Pujol, negocia con el Barça la conversión de La Masia en un centro de desintoxicaciónespanyolista. Aprovechando que ha dejado de funcionar como espacio para la formación de jóvenes promesas del fútbol, las instalaciones donde crecieronGuardiola, Messi, Xavi eIniestaservirán a partir de ahora para que los seguidores y socios del Espanyol apostaten de su fe blanquiazul y abracen el credo futbolístico mayoritario en la ciudad. Los casos más graves estarán obligados a seguir tratamientos paliativos de choque, como ver los vídeos de todas las finales de la Champions ganadas por el Barça, transfusiones de sangre azulgrana gratuitas y asistencia a cenas de hermandad organizadas por los Boixos Nois y las Brigadas Blanquiazules.

Los pericos de más renombre, comoManel Lucas, Carles Flavià, Josep Martí Gómez, Carles Canut, Ricky Rubio, Nacho Vidal, Alberto Fernández Díaz, Jaume Alguersuari, González LedesmaoGemma Mengual, estarán exentos de estas obligaciones. Bastará con que se dejen fotografiar con una bufanda del Barça. Será el primer paso para dejar atrás su particulardesgracia.