Pequeño observatorio

El caso del diccionario biográfico

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Soy aficionado a los diccionarios. Especialmente a los lingüísticos, como es natural por mi oficio, pero también a los geográficos, a los biográficos, a los que dan algún tipo de información cultural. Si me preguntaran aquello tan clásico de qué me llevaría a una isla desierta, no tendría ninguna duda: elDiccionari etimològic i complementari de la llengua catalana, la gran obra deJoan Coromines.

Y si me dijeran que este diccionario tiene 10 volúmenes y solo puedo elegir un libro, también lo tendría claro. Diría: «Cualquiera de los 10 volúmenes de los que consta esta obra». No me importaría cuál. Podría hacer una elección al azar. Como, por ejemplo, que he abierto uno de los volúmenes y me he encontrado con que en aquella página empezaba la explicación de la palabracarro. A una palabra tan vulgar comocarroel autor le dedica 12 páginas a dos columnas. En un diccionario etimológico como este, que informa del origen y la evolución de las palabras, muchas de esas voces son una pequeña exploración de la histórica evolución humana.

Ahora se ha publicado un diccionario que ha provocado escándalo. Es el recientemente editadoDiccionario biográfico español,a cargo de la Real Academia de la Historia. Resulta que algunos de los personajes que salen en él están tendenciosamente politizados. (No he podido consultarlo todavía, pero sería significativo comprobar qué porcentaje hay de biografías de catalanes). En cualquier caso, los ministros de Educación y de Cultura no están de acuerdo con el contenido de este diccionario. Piden que se revise.

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El motivo es que los personajes que tienen relación con la guerra civil entre 1936 y 1939 están tendenciosamente presentados. Al generalFranco,según parece, poco le falta para ser santo, y la represión franquista, con masivos fusilamientos colectivos, es una «normalización», dicen. Una Real Academia de la Historia no puede permitir que algunos miembros o colaboradores la descalifiquen burdamente. Es responsable de la elección de los redactores. La obra, de muchos volúmenes, tiene 43.000 entradas y cuesta -nos ha costado- casi 6 millones de euros. O sea, en pesetas, 1.000 millones. Increíble. Y si hay que rehacerla y reimprimirla, ¿cuánto costará?

¿No le parece al lector que, por este precio, se habría podido realizar la biografía de todos los españoles? En Murcia conocí a un pastor de cabras que seguramente sería muy feliz si lo biografiaran.