08 abr 2020

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El turno

El PEN y la libertad de expresión

J.M. Terricabras

Desde aquí mismo ya me he referido en alguna ocasión al PEN Internacional, que es la asociación de escritores que reúne a más de 140 centros en más de 100 países, con miles y miles de escritores. Este año, el PEN cumple 90 años, y el PEN Català, 89, porque fue de los primeros de todo el mundo en adherirse.

Cada día resulta más clara la lucidez de los primeros promotores del PEN Català. Josep Millàs-Raurell, Josep M. Batista i Roca, Josep M. López-Picó y Carles Riba vieron lo importante que era, para los escritores y para la libertad de expresión, participar en una alianza internacional potente. Durante 40 años, la persecución del franquismo confirmó el acierto de esta alianza, que ofrecía apoyo y eco internacionales a las aspiraciones de libertad y democracia de los escritores y, a través de ellos, del pueblo catalán.

El primer presidente de nuestro PEN Català fue Pompeu Fabra. Hay cuatro fechas (1935, 1978, 1992 y 1996) en las que la ciudad de Barcelona acogió grandes manifestaciones del PEN Internacional. En la que se celebró en 1996 se aprobó en Barcelona la Declaración Universal de Derechos Lingüísticos. Ahora se está preparando una reformulación breve y contundente, a manera de manifiesto, que pueda ser asumida, como lo fue la anterior, por organizaciones y organismos internacionales.

El encuentro del Comité de Traducción y Derechos Lingüísticos del PEN Internacional que se celebrará en Girona el jueves y viernes va en esta dirección. Y contará con la asistencia de centros PEN de todo el mundo, así como de su presidente y el secretario internacional, John Ralston Saul y Hori Takeaki.

Todos sabemos que los derechos lingüísticos son derechos fundamentales y que la libertad de expresión tiene que ser permanentemente fomentada y protegida.