18 sep 2020

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Gente corriente

Abdoulaye Fall: "Los inmigrantes deben aprender a hablar de inmigración"

Mauricio Bernal

Experto en inmigración. Vino con las manos vacías, encontró trabajo como camarero y se dedicó a estudiar.

-Inmigración. Quería convertirse en un experto en inmigración.

-Exacto.

-¿Por qué?

-¿Por qué? Porque creo que es importante que los inmigrantes puedan hablar de inmigración, y hablar bien, con conocimiento, que no sean solo objeto de estudio o de artículos en la prensa. Además, qué quiere que le diga, pensaba que con la experiencia mía podía aportar algo.

Para eso, para hablar con conocimiento, Abdoulaye hizo primero un máster en Traducción, Interpretación y Estudios Interculturales, luego uno en Gestión de la Inmigración y finalmente un doctorado en Migraciones y Mediación Social, que todavía no ha terminado; todo esto mientras trabajaba de camarero en un restaurante, en Molins de Rei.

-Con tantos títulos... No sé. Habrá quien piense que es un inmigrante privilegiado. Un rico senegalés.

-Por supuesto que soy privilegiado: he tenido el privilegio de estudiar lo que me gusta, lo que quería estudiar. Por lo demás, vengo de una familia de clase media baja, tengo seis hermanos y vine aquí porque sabía que en Senegal no iba a poder trabajar. Ya sabe: no había perspectivas.

-¿Cómo fue? ¿Gestionó desde allá la universidad?

-Ojalá. Yo vine con las manos vacías, a trabajar, a ver qué encontraba; los primeros meses lo pasé muy mal.

-Cogió un avión y se plantó aquí.

-Sí.

-¿Y por qué aquí? Quiero decir...

-Entiendo lo que quiere decir. ¿Sabe por qué? Porque era el referente que tenía: Catalunya. Allá, en Dakar, mientras estaba en la universidad...

-Ah. Ya había estudiado allí.

-Sí, allí me saqué la licenciatura de Inglés. Como le decía: estando allí me ofrecieron coordinar un proyecto de cooperación Senegal-Catalunya. Cada verano iba un grupo de catalanes jóvenes allí y yo hice algunos amigos. Al final, lo que mejor conocía del mundo occidental, aunque solo fuera de oídas, era Catalunya.

-Entiendo. ¿Y su primer trabajo? ¿Dónde fue?

-Mi primer trabajo fue dar clases de francés a un grupo de boy scouts de Molins. Pero eso no me daba para vivir. Lo que pasó fue que a los tres meses encontré justamente a uno de esos amigos catalanes de Senegal, que se había enterado de que yo estaba aquí y vino a verme. Yo le hablé de mi situación y él me ofreció su casa. Me dijo que hasta que no tuviera un trabajo no me dejaba ir. Y así fue.

-Qué suerte.

-Un gran gesto; para mí, un gesto que habla de cómo es la gente aquí.

-Dígame una cosa: ¿ya lo tenía en mente, entonces, lo de estudiar?

-Sí, supongo que sí, pero la oportunidad la tuve en el 2006, cuando la UAB ofreció unas becas para inmigrantes extracomunitarios. Entonces fue cuando hice el primer máster.

-Trabajaba y estudiaba.

-Sí, pero volví a tener suerte. Era camarero en Molins y mi jefe me arregló los horarios para que pudiera estudiar. Y no es lo único que tengo que agradecerle a ese trabajo: yo siempre he pensado que estar en un sitio como ese, en contacto con el público, favoreció mucho mi integración. Piense que en el 2003 me confiaron el pregón de las fiestas.

-Caramba. O sea, que en Molins es conocido. Un personaje.

-Conocido, dejémoslo en conocido.

-Luego hizo otro máster, ¿no? Y ahora un doctorado. ¿Me cuenta cuál es su proyecto de doctorado?

-Es un trabajo sobre contratación de trabajadores en origen centrado en Senegal. Tiene su historia: la de unos senegaleses a los que habían contratado allá para trabajar en Molins, y que cuando llegaron acá encontraron que todo estaba mal organizado, que no tenían dónde dormir, etcétera. Y en fin: alguien les habló de mí y ellos me llamaron, y yo hice de mediador para arreglar el problema. El tema se me quedó en la cabeza.

-¿Está muy involucrado con los senegaleses? En Molins, quiero decir.

-Lo intento. Ahora mismo soy presidente de una asociación, Teranga, donde hacemos proyectos de cooperación e interculturalidad. Y estoy en un proyecto de comunidades autofinanciadas; Acaf, se llama.

-Y... ¿Y cuando acabe el doctorado? ¿En qué le gustaría trabajar?

-En algo relacionado con la inmigración, por supuesto. A ver... A mí este país me ha dado mucho, y lo que más me gustaría es contribuir a este reto de cohesión social que hay ahora mismo. Es un gran desafío, y me gustaría participar.