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Gente corriente

Ferran Gubern: "El Barça de baloncesto me enviaba a filmar a los rivales"

Núria Navarro

Ferran Gubern (Badalona, 1962) asocia la lectura de EL PERIÓDICO con su vuelta al negocio familiar, la zapatería Gubern, una república de pieles finas, hebillas y tacones fundada en Badalona en 1911. Regresó como Ulises a Itaca, con mucho mundo visto y mucha aventura vivida gracias al baloncesto.

-Volvió al escenario de su infancia.

-Nunca me fui del todo... Pero sí. Hasta 1973 vivíamos detrás del almacén. Salía del colegio e iba pitando a la tienda. Las únicas vacaciones que recuerdo eran los tres días de la fiesta mayor de Badalona. Durante el verano, los niños íbamos al Club Natació Badalona desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche. Aprendí muy pronto a navegar en patín de vela.

-Ahora es el alma de las regatas de Badalona.

-Soy el que lleva más años.

-Pero no se dedicó a eso, ni a vender zapatos.

-Me dediqué al baloncesto.

-Al baloncesto con mayúsculas.

-Tenía muchos amigos que jugaban en Badalona, como Andrés Jiménez y Pere Costa. Un día me dijeron: «¿Por qué no haces de delegado y así estás con nosotros?»

-Una propuesta difícil de rehusar.

-Empecé en 1981 como delegado del equipo júnior del Círcul y hacía sustituciones en el Cotonificio, donde trabajaba Aíto [García Reneses]. A la vuelta de la mili me incorporé en el Licor 43 de Manel Comas y Josep Maria Oleart. Luego Aíto se fue al Barcelona y yo me fui al Barcelona con él, a filmar los partidos propios y los de los rivales.

-Fue un espía del Barça.

-Sí. La primera vez me enviaron a Split a filmar al Varesse. Viajaba solo, por toda Europa. También hacía de utillero, que es el que lleva todo el material y los equipajes de los jugadores. Era la época de Solozábal, Epi, Sibilio, Jiménez, Trumbo, Norris... Me lo pasé bomba. En el Barcelona estuve cuatro años, en los que ganamos todo menos la Copa de Europa.

-Una época dorada, sin duda.

-¡Todavía nos juntamos una vez al mes para cenar! Había jugadores de una enorme calidad humana, como Nacho Solozábal. Cuando entré en el Barcelona y él era el capitán del equipo, pidió que me aumentaran el sueldo. Dijo: «No puede ser que nosotros ganemos títulos y primas y él tenga un sueldo tan bajo».

-¡Eso es un capitán!

-Cuando ganaban, cada jugador aportaba una cantidad de la prima y me la daban a mí. Aquel primer año ganaron tres títulos. Con el dinero me compré un patín de vela.

-Ese gesto evidencia que era usted una persona querida.

-Yo creo que era un buen compañero. Cuando los jugadores pasaban por momentos difíciles, les ayudaba, les hacía muchas bromas.

-¿Qué pasó después?

-Estuve en el sindicato de jugadores ABP como ayudante de Joan Deulofeu, donde aprendí cuestiones de tipo legal, hasta que me vino a buscar el Barcelona para hacer de jefe de prensa. Fue un año de malos resultados... Y me llegó una oferta para ir de director deportivo a Andorra, donde el equipo de baloncesto había ascendido a la ACB. Luego bajaron, desaparecieron...

-Y usted se quedó en la grada.

-Durante la espera de otra oportunidad laboral, estuve viajando por EEUU viendo las ligas de verano y dando clases de patín. Y como en la tienda había trabajo, también les echaba una mano. En el 2000 decidí quedarme en la zapatería.

-¿Le resulta amargo no poder estar a pie de cancha?

-Ya no. Perdí el tren. Es una etapa pasada. Además, todo ha cambiado mucho. Ahora está en manos de agentes y hay muchos intereses creados. Es un mundo un poco turbio.

-Echará de menos el viajar, el celebrar triunfos, el tocar copas...

-Viajar, viajé tanto en aquella época que no me han quedado más ganas. Y ahora tengo una vida familiar. Tuve a mi primer hijo en el 2005 y me casé en el 2007, poco antes de tener el segundo.

-Además, sigue siendo una celebridad en Badalona.

-En Badalona nos conocemos todos... Lo que sí es verdad es que siempre estoy implicado en un montón de cosas. En el ampa, en la comisión del comedor escolar, en el patín.

-¿No le gustaría leer en el diario la noticia de su vuelta al baloncesto?

-Preferiría leer un titular que dijera: «Ferran Gubern se ha proclamado campeón de España de patín». Pero me parece que se me ha pasado el arroz. A lo máximo que he llegado es a quedar quinto, en el 2006...