21 sep 2020

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Gente corriente

Aleix Ruiz Falqués: «Un manuscrito original en pali... con eso quiero trabajar»

MAURICIO BERNAL

-Empecé a leer mucho. De adolescente, me refiero. Leía todo lo que tenía a mano, y entre todo lo que leía había mucha literatura hindú. De lo que quiero hablarle es de un libro en concreto que leí en esa época, un libro de mi padre que encontré en la biblioteca de casa: el Bhagavadgita.

-Espere. Anótelo aquí, por favor.

-Claro.

-Gracias. ¿Qué libro es ese?

-Bueno, el Bhagavadgita es en realidad un capítulo del Mahabharata, que es, digamos, la gran epopeya india, como La Iliada de los indios, para que me entienda. Un gran poema épico. Escrito en sánscrito, claro.

-Espere. Anótelo aquí.

-Claro.

SEnDMahabharata... Bien. O sea, que esto fue determinante.

-Sí, en fin, hasta cierto punto. Varias cosas lo fueron. El caso es que terminé estudiando Filología Clásica, y cuando en la universidad salió la oportunidad de hacer un curso de sánscrito... pues fui y me apunté.

-Sánscrito. ¿Qué tal?

-El sánscrito, estupendo; el curso... el curso no tanto porque era muy elemental. Muy básico. Me supo a poco. De hecho, casi enseguida supe que tenía que estudiar sánscrito en la India. Y eso hice. Ahorré y me fui.

-¿A Nueva Delhi?

-No, a Pune. Era Benarés o Pune, que son las dos ciudades importantes para aprender sánscrito, pero me decidí por Pune por un detalle... bueno, un poco gratuito: es ahí donde están haciendo el diccionario crítico de sánscrito. Llevan 50 años en ello.

-¿Medio siglo?

-Algo así. Y que yo sepa no han pasado de la quinta letra del alfabeto.

-La Universidad de Pune... Tuvo que ser una experiencia, ¿no?

-Pues sí. Para empezar, en clase éramos solo tres extranjeros: dos monjas vietnamitas y yo. Porque, esto no se lo he dicho, yo fui allí a hacer un máster, un máster en sánscrito, y no un curso, que en los cursos sí es habitual encontrarse con extranjeros.

-Entiendo.

-Hablábamos de la experiencia, ¿no? Bueno, el caso es que vivía en la residencia para estudiantes extranjeros, que un amigo mío que fue a visitarme dijo que se parecía a la cárcel Modelo. Él era trabajador social y visitaba a veces la cárcel Modelo, y dijo eso. Pero era un sitio estupendo.

-¿Ah, sí? Cuénteme.

-Claro. La Universidad de Pune es una universidad que tiene un nombre en Asia, entonces van muchos extranjeros; pero cierto tipo de extranjeros. Mongoles, iranís, chinos, tailandeses, coreanos, birmanos... algunos africanos. Conoces gente. De hecho, trabé amistad con unos monjes budistas que estudiaban pali. Fue allí que me interesé en el pali.

-Primero sánscrito, luego pali...

-Es un idioma muy interesante. Para resumir, el canon pali irradia humanismo porque es la fuente literaria a través de la cual uno se entera de los problemas del hombre antiguo, del indio antiguo, los problemas prácticos, quiero decir. No es una literatura metafísica, como otras. Habla del mundo real. Y a mí me gusta.

-Cuénteme qué hizo al volver.

-Pues mire, estuve trabajando en Devavani, que es un centro de enseñanza del sánscrito en Barcelona. También hice un máster. Lo hice, en realidad, para tener un título europeo y poder trabajar, porque homologar el de Pune era complicadísimo.

-Y ahora va a hacer un doctorado, tengo entendido. No para de estudiar, usted.

-Sí, ahora tengo una beca de la Fundació La Caixa; voy a Cambridge, a hacer un doctorado en pali.

-Cambridge. Pues qué bien, ¿no?

-Sí. Es uno de los mejores lugares para hacerlo. Hay una institución, la Pali Text Society, que guarda en Cambridge un montón de manuscritos. Y eso es lo que yo quiero hacer: trabajar con los manuscritos.

-Los originales.

-Los originales, sí, las fuentes originales de conocimiento. Eso es importante para mí, ¿sabe? Porque yo lo que quiero es acercarme al budismo sin intermediarios, o sea, ir a los manuscritos. Y le diré más: yo quiero volver allí. A la India. A Asia. ¿Sabe por qué? Porque allí hay muchísimos manuscritos enterrados, se les dice así, escondidos... qué sé yo, en el último sótano de un monasterio de Birmania, por ejemplo. Imagínese lo que sería ir allí a buscarlos. Y encontrarlos. Y trabajar con ellos. Mitad arqueología y mitad filología.

-Da gusto. Se ve que le apasiona.

-Me encanta.