El turno

«Con la que está cayendo», dicen todos

1
Se lee en minutos

El jefe del PP en el Ayuntamiento de Barcelona,Alberto Fernández Díaz, ha decidido desterrar la ropa de marca, los tangas y los calzoncillos a la vista de todos que algunos alumnos lucen en los colegios públicos y concertados, y restablecer la disciplina en las aulas. Para conseguirlo, ha tenido dos ideas: que todos los niños y niñas lleven uniforme y que cuando el profesor entre en la clase los estudiantes se pongan en pie y lo saluden. Ignoramos qué tipo de indumentaria tiene en la cabeza el señorFernándezy qué tipo de saludo cree que deberían efectuar los alumnos antes de que empiece la lección demates, pero su idea de escuela pública recuerda mucho la que estuvo vigente durante el franquismo.

Noticias relacionadas

Desde que la crisis golpea de forma reiterada nuestro Estado del bienestar, se ha impuesto la expresión «con la que está cayendo». La sentencia ha hecho fortuna. Los que mandan la usan a diestro y siniestro, en general para defender posiciones propias, pero sobre todo para poner en evidencia a sus oponentes y así taparles la boca. Son solo cinco palabras, pero dan mucho juego. En los últimos meses las hemos oído y leído por las causas más variadas. Las utilizaron empresarios temerosos de que los sindicatos convocaran una huelga general («con la que está cayendo, no está justificada»), los críticos conJordi Hereu(«con la que está cayendo, y quiere montar otros Juegos Olímpicos») o conFrancisco Camps(«con la que está cayendo en Valencia, y Canal 9 no dice ni mu»).

Nótese que el uso de «con la que está cayendo» va asociado a un estado de cabreo considerable. Pues bien, desde aquí proponemos otras aplicaciones adaptadas al momento actual. Con la que está cayendo, yAlberto Fernándezpropone que los niños vayan con uniforme. Con la que está cayendo, y CiU quería aumentar la velocidad en las autopistas. O con la que está cayendo, y los alumnos catalanes disfrutan este año de unasemana blancapara ir a esquiar. A veces parece que algunos políticos vivan en otro mundo.