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¿Ha sufrido tanto la imagen de España?

Los problemas con los controladores y los vuelos son comunes en Europa

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¿Ha sufrido tanto la imagen de España?

El paro de los controladores españoles estuvo el sábado en las primeras páginas de los diarios de todo el mundo y desde la tarde del viernes fue asunto muy destacado en los informativos televisivos y en las páginas de internet. El asunto, pues, no ha pasado desapercibido en el extranjero. Pero repasando lo que se ha dicho y se ha escrito al respecto, al menos hasta el momento, puede que esas informaciones no hayan contribuido solo de una forma negativa a la imagen de España en el exterior.

Dos factores han podido paliar el duro impacto que seguramente habrá tenido la huelga salvaje, que ha agravado la mala impresión sobre el momento que vive nuestro país por la crisis económica y, últimamente, por las dificultades de financiación que España encuentra en los mercados, asunto que en las últimas semanas ha llenado cientos de páginas en los diarios de referencia del mundo.

El primero de ellos es que los problemas con los controladores aéreos no son privativos de España. El segundo, que el viernes y el sábado hubo graves problemas de tráfico aéreo en todo el continente debido la ola de frío y muchos vuelos tuvieron que ser suspendidos, lo cual pudo difuminar un tanto el cierre de todos nuestros aeropuertos.

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Respecto del primero, lo más significativo aparece en los muchísimos comentarios de los lectores que han publicado las webs de algunos diarios europeos. Particularmente en los de derechas. En la del francés Le Figaro, los aplausos a las decisiones tomadas por nuestro Gobierno han sido mucho más numerosos que las críticas. «Chapeau a España, ojalá nuestros políticos fueran tan valientes», decía uno. «España es maravillosa. ¿Cuándo se hará lo mismo en Francia con nuestros controladores?», decía otro mensaje, al que se contestaba con este: «Me gustaría ver su reacción si los militares le detuvieran estando usted en huelga y lo llevaran a los tribunales».

«Ningún trabajador público debería ganar más que el primer ministro», escribía un lector del Daily Telegraph británico. Otros cuantos apoyaban las duras medidas de Madrid. Y uno más se preguntaba: «¿Cómo es que 20.000 viajeros británicos han quedado atrapados por la huelga? ¿Qué hacían en España? ¿Es que no hay crisis?».