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Jordi A. Jauset: «Cuando corro con el MP3 las ideas me vienen solas»

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Jordi A. Jauset: «Cuando corro con el MP3 las ideas me vienen solas»

joan puig

¿Qué hace un ingeniero de telecomunicaciones que ocupó altos cargos directivos en RTVE absorto en el sonido de un cuenco de cuarzo? Jordi A. Jauset (Lleida, 1955), hoy profesor de la Facultad de Comunicación Blanquerna, asegura que descubrirse, crecer y estudiar la música como herramienta terapéutica.

-Nací músico. Mi abuelo tocaba el saxofón en una orquesta y mi padre, pianista, nos inculcó la música. Todos los hijos hicimos la carrera de piano y formamos el grupo de acordeones Los Seis Hermanos Jauset. Nos comparaban con la Familia

Trapp. Fuimos campeones de Europa de acordeón e Hispavox nos grabó dos elepés. Pasábamos los fines de semana ensayando y dedicábamos los veranos a ir a campeonatos.

-Si me permite, suena duro.

-Fue algo un poco impuesto, sí. En la adolescencia, en vez de ir con los amigos, estudiábamos. De ahí, pasé a Telecomunicaciones -otro tipo de encierro-, y a trabajar en RTVE en Catalunya. En esa etapa el tema musical lo tenía casi escondido.

-¿Doble personalidad?

-En mí se encuentran dos partes, la del ingeniero planificador, ordenado y analítico, y otra más abierta y creativa. Pero esa es una parte que he descubierto hace seis años.

-¿Solo seis años?

-Sí. Quería perder peso y empecé a hacerjogging. Un día iba corriendo con el MP3 y me di cuenta de que, con la música, aguantaba más tiempo y las ideas me venían solas, como fogonazos. Encontraba soluciones a problemas sin pensar.

-¿Qué música escuchaba?

-Me funcionaAll right now, un tema del grupo de rock británico Free.

-¿Le funcionará a todo el mundo?

-Interviene la sensibilidad de cada uno, pero hay unos patrones universales. Por ejemplo, la percusión afecta al cerebelo, que controla el sistema muscular. Por eso, ante una música muy rítmica, tienes ganas de moverte.

-Decía que corriendo con el MP3, sus neuronas daban lo mejor de sí...

-Al ver que mi cerebro respondía, pensé en el beneficio terapéutico para personas con lesiones cerebrales. Me apunté a un grupo de musicoterapia y comencé a investigar. De ese modo reconecté con mi pasado musical, que había tenido su lado negativo.

-¡Un científico interesado en una seudociencia!

-La música nos afectan en lo físico y lo espiritual. De eso hay evidencias. Quizá lo menos estudiado sea el efecto del sonido. Un tono, que puede ser una nota musical o un golpe en un cuenco de cuarzo o en un diapasón, es percibido por el sistema auditivo, pero también a través del cuerpo físico.

-No sé si le sigo.

-El sonido penetra todo el ser. Entra por los poros, atraviesa los huesos, llega a las células. Cuando uno se marea en un barco es a causa de los infrasonidos; su frecuencia de 108 hercios provoca ganas de vomitar.

-Cuénteme el lado bueno.

-El beneficio de la sonoterapia es la relajación, poder entrar en estados meditativos. También dicen que todos los órganos tienen una frecuencia, y que cuando enferman se pueden armonizar.

-¿Usted lo cree?

-Faltan estudios, pero creo que es posible. El sonido y la música aumentan la posibilidad de crear nuevas neuronas en el hipocampo.

-Usted no solo habla de lo físico. También de lo espiritual.

-Platón decía que la música era para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo. Activa partes del cerebro que te sitúan en determinados estados de conciencia.

-¿Le ha pasado?

-Corriendo con música he sentido que desaparecían los límites del cuerpo y me unía con el todo. Cuando llegas a ciertos estados de meditación, baja la actividad en el lóbulo parietal, que es la parte que nos hace percibir esos límites.

-Oiga, ¿todo esto le ha hecho mejor persona?

-La gente que me rodea dicen que he cambiado... Puede que ahora sea más generoso, que sepa perdonar más. He escrito dos libros, el último tituladoSonido, música y espiritualidad(Gaia), y me gustaría crear un centro de investigación sobre cerebro, música y bienestar.

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-¿Se atreve a imaginar a qué suena Jordi A. Jauset?

-Mi etapa de ingeniero sonaba a piano. Alegre, melancólico, energético. En la de directivo de RTVE, a trompeta, estimulante pero también estridente y algo desasosegante. Y ahora suena a arpa, por su armonía, que es lo que ahora busco.